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“Ínsula in Flúmine Nata”

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Vaya previa la disculpa, ya que el título de este post debería ir en cursiva, según dictan los tratados de estilo, pero el carácter anglosajón de éstos nuevos inventos para publicar no me lo permite. En cualquier caso aclaro que el latinajo “Ínsula in flúmine nata” quiere decir la “isla nacida del río”

El mundo está vivo.

Cambia delante de nuestros ojos habitualmente a una lentitud enloquecedora e incomprensible para el ser humano, pero en ocasiones hasta esos cansinos procesos geológicos son tan veloces que nos pillan con el paso cambiado. Con ese fundamento me atrevo a preguntar qué haremos si al final el proceso eruptivo en El Hierro culmina con el nacimiento de una nueva isla, la octava del archipiélago canario. por casusa de ese comportamiento tan humano consistente en vender la piel del oso antes de haberlo cazado, ya hay personas bautizando el nuevo territorio mientras otras, muy sesudas ellas, están muy preocupadas por el tema de la pertenencia. Así se invoca el derecho romano para fijar la territorialidad del futuro terruño ya que las aguas interiores pertenecen al soberano estado español, soberano ritornelo totalmente innecesario ya que la isla nace – nacería- en aguas territoriales españolas, y ya se sabe: “Lo que se encuentra en España es de los españoles

Mi pregunta es:

¿Qué vamos a hacer con una isla nueva? Me lo temo. Estoy convencido de que lo primero que se hará es mandar a algún majadero a plantar un trapo glorificado clavado en un palo y reclamar ese territorio pala la corona española, no sea que algún sarraceno infiel nos haga la del perejil y sea necesario desalojarlo con un viento duro de levante, como decía Trillo “Mandagüebos” muy orondo él de contento que estaba. La Isla de las Calmas, como se ha propuesto bautizarla -me parece un nombre precioso- puede a partir de ahí seguir destinos diferentes. Desde languidecer hasta morir convertida en un refugio de contrabandistas mechada los fines de semana de domingueros haciendo la paella, hasta albergar una base militar. En otros tiempos tal vez terminara sirviendo de lazareto, pero hoy en día no parece necesaria una instalación sanitaria de ese porte. En el mejor de los casos podría ser sede de astrónomos, dado que carecerá de contaminación lumínica o, mejor aun, transformarse en un parque natural.

Hay una oportunidad única.

Me gustaría saber dónde tengo que acudir a proponer que esa Isla no se toque. Que se declare patrimonio de la humanidad y que las naciones del mundo pongan a sus investigadores – de todas las disciplinas- simplemente a observar. Podríamos saber qué especies llegan primero,¿ Serán insectos, pájaros, reptiles, mamíferos flotando en troncos? ¿Cómo y con qué se viste la plataforma submarina sobre la que asoma la isla? ¿Comenzarán las algas? ¿Llegarán antes los corales? ¿Qué especies de peces y cetáceos se acercan y hacen de ella su nuevo hogar? Todo esto desde lejos, para alejar ese principio de incertidumbre lo más posible, sin que las mediciones afecten a los parámetros que queremos medir.

La idea es tan clara que no merece la pena extenderse más. Desde un punto de vista económico, Canarias, El Hierro, podría convertirse en un centro científico de primera línea mundial, beneficiando al resto del estado y potenciando en las universidades las disciplinas aplicables a un estudio que podría prolongarse durante décadas, ofreciendo una y otra vez datos de primera mano a los investigadores de todo el mundo. La ecología –esa ciencia casi mágica que hoy está tan de moda- sería sin duda la primera beneficiada, pero después llegaría, la zoología, la botánica y con el tiempo, cuando las especies muten en genotipos específicos y endémicos de esa isla, la genética. Es posible que hubiera que crear métodos de estudio absolutamente novedosos, basados en un principio no intrusivo que definieran nuevos caminos para la investigación. No es necesario construir un carísimo ingenió aero-espacial para llega hasta el sujeto de estudio. No hay que ir a Marte o la Luna. Está aquí y podemos llegar en barca.

El planeta Tierra nos puede brindar una oportunidad para conocerlo mejor. Casi podíamos entender que nos pide ayuda, que nos dice “aprended de lo nuevo, para enmendar lo antiguo”. La naturaleza se nos ofrece desnuda en una oportunidad que puede ser única. Tal vez en esta ocasión merezca la pena dejar de pensar como seres humanos y hacerlo como habitantes del Universo. Tal vez debamos aparcar ese nacionalismo antrópico y sentirnos por una vez cosmopolitas en el sentido real de la palabra; “Ciudadano del mundo”

No me gusta citar a nadie pues nunca estoy seguro de que la cita sea real. Pero hay un pensamiento atribuido a Einstein que refleja y resume mi pensamiento respecto a este asunto: “El que no posee el don de maravillarse ni de entusiasmarse más le valdría estar muerto, porque sus ojos están cerrados.”

Espero que nazca “la Isla de las Calmas” y que el ser humano pase la reválida que la naturaleza le propone. Además, Canarias se lo merece.

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Written by aitztv

13 noviembre, 2011 a 13:49

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