Creo que lo se…

Lo que creo saber y cómo lo se…

Pascalín y yo.

leave a comment »

Pascalín Después de llevar aquí dos meses, hemos alcanzado un acuerdo Pascalín y yo. El se compromete a nos despertarme por la noche y yo de vez en cuando le hago unos mimos. Para que nadie se pierda nada aclaro que Pascalín es un gecko que vive conmigo desde que llegué. En mi casa en Galdakao comparto despacho con una iguana a la que todos llamamos Pascál, ignorantes aun de si es iguana o “iguano”. Aquí comparto dormitorio con lo que los lugareños llaman lagarto doméstico, aunque en realidad no es ni lagarto ni doméstico, técnicamente hablando. Los Tagalos de toda la vida, esos que aun permanecen lejos de la contaminación idiomática que han sufrido estas islas, lo llaman Butiki, mientras que los Visayas lo acortan hasta dejarlo en Tiki, que no son más que formas onomatopéyicas del sonido que produce éste animalito, unas secuencias cortas de chak-chak-chak que se oyen a bastante distancia. Así pues, el bueno de Pascalín tenía por costumbre entonar su canción preferida justo en mi ventana una noche si y la otra también, una semana tras otra y  durante el par de meses que llevamos viviendo Pupila verticaljuntos. Es velocísimo: intentar atraparlo ha sido hasta hoy una tarea imposible. Pero no se si por aquello de la insistencia o si por lo de que el roce hace el cariño, ésta mañana cuando salía de la ducha – salía yo de la ducha, no él- me lo he encontrado quieto en el suelo, cosa bastante curiosa por que les gusta trepar por las superficies más imposibles. Sin ningún convencimiento me he dirigido hacia le sabiendo que iba a escapar como un rayo en cuanto me presintiera, pero no: se ha quedado quieto y me ha permitido cogerlo con la mano. Curioso. No es la primera vez que tengo un gecko en la mano, pero en las otras ocasiones se trataba de animales enfermos o heridos. Su pariente australiano, parece que todos los animales tienen un primo australiano, suelen padecer de infecciones en las patas causadas por unos ácaros difíciles de curar, pero los asiáticos no suelen tener esos problemas. Es más, tenerlos en casa se considera entre los filipinos de buen augurio ya que se le tienen en cierto modo como uno  de esos dioses domésticos menores. Sin embargo no era el caso. Pascalín está perfectamente, sólo que hoy un poco más cariñoso. Si me pregunto el por qué hoy ha decidido dejar que lo tLas patas de los geckos son obras maestras de ingeniería ome y lo acaricie un rato reconozco no tener respuesta. Lo he dejado en mi mesa-escritorio-trastero-mueble de ordenador y no ha puesto ninguna pega para posar en una sesión fotográfica. Sólo al final, ya molesto por el continuo destello del flash ha decidido que este encuentro en la tercera fase ya estaba durando demasiado y ha dado muestras de inquietud. No hay que abusar de la fortuna. Lo he tomado y me lo he llevado a la ventana donde cada noche me da la serenata. Le he intentado explicar que lo humanos tenemos ese vicio que se llama dormir y que lo solemos hacer por la noche, pero aunque ponía cara de estar muy atento creo que no me va a hacer ningún caso. Esta noche lo sabré. Mientras tanto, seguirá eliminando los insectos que osen entrar sin permiso y mantendrá alejados a otros reptiles. Sólo a los de cuatro patas. De los otros me tengo que encargar yo personalmente.

WordPress Tags: Pascalín,Galdakao,iguana,Pascál,Tagalos,contaminación,Butiki,Visayas,Tiki,Curioso,augurio,trastero,sesión,flash, serenata,insectos,gecko,chak,australiano

Anuncios

Written by aitztv

18 junio, 2012 a 16:20

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: