Creo que lo se…

Lo que creo saber y cómo lo se…

La “gota” sobre el tejado de cinc.

with one comment

_IGP5992proComienza a llover. El cielo está condimentando la tierra dejando caer gotas de agua como los cocineros ponen la sal en sus guisos. Cuando la lluvia comienza es como si el aire se espesara como la melaza. Las gotas caen con fuerza, explotando en efímeras coronas de cristal y sonando huecas, como si se tratara de las cascaras de un fruto seco. Me gusta comparar ese instante con el momento en el que no estamos ni despiertos ni dormidos, cuando la conciencia toma el timón de la consciencia y nos juega malas pasadas engañando a nuestros pobres sentidos con onirismos que no podemos comprender porque aún no estamos en los brazos de Morfeo. Me gusta ese momento porque en su infinita pequeñez uno puede llegar a sentir la sensación de que todo va bien, de que los problemas se han ido para siempre. Me gusta ese instante en el que la lluvia te dice; Tranquilo… Relájate y duerme. No sé si el tejado que me cobija es de cinc o de otro material. Solo sé que cuando la lluvia cae en el relativo silencio de la noche, tamborilea sobre el de forma que la imagen de un gato correteando se me aparece clara en la mente. También recuerdo en ese momento como la pacata censura de la época se atrevió a recortar el título de la obra eliminando el adjetivo “caliente” ignorando que lo que estaba caliente era el tejado del cinc y no la gata; pero la mojigatería o la mente sucia de algún censor hizo eterno el error. Yo también me disculpo por la frivolidad de parafrasear a mi manera la obra de Tennessee Williams (por cierto, una de la sobras imprescindibles de séptimo arte).

Escucho una voz a mi espalda que me lleva a viajar muchos años atrás en el tiempo.

_IGP6020“Pluie oh dis-lui de revenir un jour Et qu’entre nous renaisse encore un grand amour Le passé ne sera plus qu’un triste souvenir”

Se trata –como no!- de Benson, que tiene esa extraña facultad para poner el contrapunto de mis pensamientos casi antes de que yo sea consciente de ellos. Supongo que me quiere decir que todo lo que está pasando por mi cabeza mientras la lluvia cae implacable sobre nuestro rincón al norte de Filipinas ya ha viajado antes por las cabezas de muchos autores, poetas y compositores: quizá también por la rubia cabecita de una Silvie Vartan que arrancaba los suspiros de los varones allá por los años sesenta. Me atrevo a preguntarle si cree que la lluvia puede llevar mensajes disueltos entre sus gotas y me contesta rotundo.

– Por supuesto! La lluvia no se limita a caer al capricho del viento. Vuela como un ave sobre el cielo de primavera, cae como o una hoja en otoño, se desliza por el suelo como una serpiente en verano y nada como un pez todo el año. En invierno se torna suave como una pluma o dura como un diamante – Benson abre los brazos en un gesto histriónico- La lluvia esculpe los paisajes y estos son más duros que el alma de la mayoría de los hombres, así que… Como no va a llevar mensajes!

_IGP6008Está misterioso Benson esta noche. Algo le ha iluminado la cara y el alma. Se le nota porque tiene en la cara ese gesto desconcertante que denota que sabe algo que tu no. Se da cuenta de que le estoy mirando más allá de sus propios ojos y enarca una ceja con gesto divertido.

– Al comienzo de esta noche ha caído algo en mis manos. Un documento inédito que lamentablemente Sire – se encoge de hombros- no le puedo dejar leer. – Se sienta en una butaca antes de continuar- Es una historia real, llena de sentimientos y por tanto de contradicciones. Una historia de encuentro y separaciones, de pasión y calma, de caos y renacimiento. Es una historia como una flor, que aunque parezca tener sus pétalos desordenados siempre hay en ellos una rigurosa formación, un orden natural que nace de la tierra que la sustenta y del agua que la alimenta… Agua de lluvia, claro esta.

Dado que Benson me ha llamado Sire se que es inútil que intente sonsacarle más. De sus palabras se descuelga el nombre de una persona, la única que puede hacer que un texto escrito parezca una flor a los ojos de Benson. Ante la seguridad de estrellarme contra un muro de silencio decido cambiar de tema.

– No divaguemos, Benson – le digo con falsa desgana-. Tu imitación de Sylvie Vartan cantando “En Écoutant La Pluie” ha sido tan deficiente que no me extraña que tengamos un tifón sobre la cabeza – le miro de reojo buscando su reacción-. Además –añado- ese tema no le pertenece. Es original de “The cascades”.

_IGP6024Benson me mira ahora como si estuviera mirando a un idiota. Comienza a darme una explicación detallada de la teoría del plagio y de como la literatura es una serpiente mordiéndose la cola, alimentándose de sí misma una y otra vez. Le dejo hablar y mientras su voz martillea inútil en mis tímpanos regreso sobre la conversación hasta llegar al punto donde comenzamos, hablando de la capacidad de la lluvia para contar historias. Me pasan por la cabeza imágenes desconectadas, desde un Gene Kelly bailando bajo la lluvia (por cierto: era leche ya que el agua no contrastaba en la película en blanco y negro) hasta los trabajadores del Mercado de Santa Ana defendiéndose con un chubasquero y una sonrisa de todo un huracán. Veo a los niños incrustados en sus botas de goma, seguramente heredadas de un hermano mayor, y a los conductores intentando evitar los charcos que poco a poco van adquiriendo el tamaño de pequeñas lagunas. No veo el mensaje, pero de repente se me ocurre reunirlo todo. Con mi inseparable cámara en la mano me acerco al mercado y dejo que el objetivo se encargue del resto. Decido que el blanco y negro es lo más adecuado para un día de lluvia y descubro que entre el agua hay momentos de belleza. Una vez más, Benson me ha abierto los ojos.

– Benson! – le interrumpo- Me dejaras leer ese documento que tienes entre manos?

– Ni lo sueñe, Sire.

Anuncios

Written by aitztv

9 diciembre, 2012 a 4:52

Una respuesta

Subscribe to comments with RSS.

  1. Soy admiradora de Benson desde hace años. De sus delicadas palabras poéticas, su sapiencia literaria y ese halo tan misterioso que lo rodea. Es único, sabe guardar secretos
    Siempre se mostró muy resuelto acerca de aquello que quería y de lo que no quería. Nunca perdía los estribos ni la compostura, pero era muy terco.
    Sabe salvar almas, sin duda. Sólo mediante la palabra y con ese gesto divertido de enarcar la ceja para provocar interrogantes.
    Por un instante fantaseo con la idea de que el castillo fue siempre suyo y que nosotros somos fruto de su fantasía.
    Un abrazo, Benson.

    Liliana Arendar

    9 diciembre, 2012 at 21:12


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: