Creo que lo se…

Lo que creo saber y cómo lo se…

Archive for enero 2013

Los monstruos también lloran

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Mary ShelleyUn día como el de hoy falleció en Londres la escritora británica Mary Wollstonecraft Shelley: a efectos de la historia Marry Shelley.

Casada con el famoso poeta Romántico Percy Bysshe Shelley. Su obra principal es "Frankenstein, o El moderno Prometeo", publicada en 1818 y considerada por muchos como la primera novela del género de la Ciencia Ficción, consideración de la que difiero y me desmarco porque, como ya conté recientemente,  hubo muchos viajeros estelares entes que ella. Por otro lado admitiría que Mary Shelley fue la primera del lo que hoy se llama el “sector duro” de la ciencia ficción, ese que representa una aplicación de la ciencia a los relatos a niveles que a veces es difícil de seguir. En ese aspecto ella puede ser quien introdujo ese carácter “documental” al género como Poe puso las tintas románticas que llenaron de poesía las maravillosas narraciones de Bradbury. Shelley, a caballo entre dos siglos convulsos, narró una historia de amor entre los restos recompuestos de un ser que no era más que una representación del renacimiento o re-fundación que la sociedad decimonónica necesitaba para entrar en el siglo XX lejos de la afectación del XVIII. No me voy a extender mucho sobre su obra Frankenstein porque ya lo hice en el post titulado “Mary Shelley y el volcán Tambora

Mary Shelley, encerrada en un cuerpo pequeño y delicado, fue una luchadora que podría servir de ejemplo como otras muchas mujeres que rompieron cadenas. Hoy en día su recuerdo es víctima del éxito de su novela Frankenstein (que todo el mundo dice conocer pero que aun no he encontrado a nadie que la haya leído) que ha eclipsado una obra ingente llevada adelante por una mujer que se adelantó en mucho a las revoluciones que después llegarían a la sociedad. Nacida en el seno de una familia acomodada, abandonó esa vida para unir su destino a un poeta liberal al que ella consideraba un genio. El propio Washington Irvin la admiró y admiró su obra. Fue editora y escritora: dramaturga, ensayista, poeta y enciclopedista. Nada escapaba a su pluma y  a su sentido de la independencia. No es al estilo de Emily Bronte una autora de obra escasa, casi única, sino que escribió tres novelas en siete años además de Frankenstein, añadió cinco tomos a la Cabinet Cyclopædia sobre vidas de científicos y escritores, promovió la publicación de la obra de su marido – él falleció en un accidente náutico – y escribió numerosos artículos sobre el mundo de la mujer. A nivel personal su vida fue difícil. Perdió tres hijos y el cuerpo de su marido fue incinerado por sus amigos (entre los que estaba Lord Byron) en la playa de Viareggio tras aparecer a los diez días del naufragio. Nunca  pudo olvidarlos. Tras su muerte hallaron en su escritorio cabellos de  tres niños y parte de las cenizas de su esposo junto con trozos de su corazón. Vivió atormentada por un tumor cerebral que llenó su vida de dolor. Nunca se volvió a casar pese a que famosos pretendientes se acercaron a ella y le propusieron matrimonio.

Dentro de su pensamiento radical, su hijo estudió en un centro público, por expreso deseo de Percy Shelley. Aunque muchos intentaron atemperar su éxito (incluido su propio hijo, muy victoriano él), o al menos eliminar los rasgos más radicales de su vida, e incluso hubo quien intentó hacer creer que ella era tan tonta que jamás pudo escribir novelas, su nuera, esposa de ese único hijo que sobrevivió, cerró el debate publicando “Shelley y Mary”, un conjunto de cartas donde se muestra a la verdadera Mary sin el peso  de los apellidos famosos de sus padres o de su marido.

Mary_ShelleyMary Shelley fue culpable de querer tanto a su marido que no pensó en si misma. Escribió como vehículo de su independencia y reivindicación de su pensamiento liberal. Hoy en día a más de 160 años de su muerte a los 53 años, los misterios continúan alrededor de su figura.

Y la esperanza del amanecer
más brillante que las nubes en el fulgor de Oriente,
más deseado que el Lucero de la mañana
es el pensamiento íntimo
¡Él volverá!

(Absence, Mary Shelley)

Saludos desde el Mar de las Tormentas. P.D. No encuentro a Cyrano.

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Imagen de el Film de MellierExactamente a la hora a que se se publica este post, a las 11:45 GMT, hace 47 años se elevó sobre una columna de fuego un cohete SS-6 Sapwood. El lugar era por entonces un secreto que se encerraba bajo el nombre de Baikonur, correspondiente a una antigua explotación minera, y se encuentra en lo que hoy sabemos es Kazahastan, en concreto en el pueblos de Tyuratam. Aunque muchos lo desconozcan, fue el primer cosmódromo o base espacial que se construyó en el mundo (si obviamos a los magonios que ven un puerto espacial en cada monumento antiguo incluyendo pirámides, templos, estaciones de metro y el Santiago Bernabéu): hoy en día aun sigue en uso, aunque su ubicación dejó de ser un secreto hace muchos años con la apertura de la Unión Soviética y su desmembramiento a través del Glasnost y la célebre perestroika.

luna9iLo que no era más que un misil balístico soviético de los diseñados para matar gente  transportaba ésta vez confortablemente instalada en su cofia  una pelota metálica con un destino claro: la Luna. El dispositivo en cuestión se llamaba Luna 9 (Lunik IX) y pretendía seguir los pasos de sus ocho hermanos mayores fueran estos los que fueran porque varias de las misiones Luna siguen siendo hoy un absoluto secreto y sólo sabemos lo que la NASA sospechaba que pretendían hacer. El viaje comenzó con sueño, ya que ese fue el nombre del Luna 1, Мечта en ruso, (esto es un acto de fe porque no sé una palabra en esa lengua, así que me tendréis que creer) y que tras acercarse hasta unos 6 kilómetros de la Luna siguió camino y dicen que anda orbitando en algún lugar entre la Tierra y Marte. Siguieron varios “aterrizadores,” que es un eufemismo para decir que se estrellaron contra la superficie del satélite, y algunas misiones de las que nada se sabe. Pero Luna 9 rodó por la superficie de la Luna protegido por bolsas de aire y cuando se detuvo se abrió como una flor de cuatro pétalos en el Mar de las Tormentas. Elevó sus antenas al oscuro cielo de la luna, como si PrimeraFotoLuna3fueran los estambres de una flor metálica, e hizo funcionar los 99 kilos de achiperres que los hombres habían instalado en su interior. Las primeras fotografías de la superficie de la Luna comenzaron a llegar a la Tierra. Un espectáculo desolador. Ya era un hecho. Cyrano no había estado allí. No existía aquel lugar donde los hijos mandaban a los padres o cazan animales ya guisados. Nos quedamos sin conocer las ciudades viajeras en las que la moneda son los versos escritos por uno mismo. No había rastro del paso de Johannes Kepler o del Barón De Munchausen: Tampoco hubo evidencia de los viajeros de Julio Verne. Si nos quedaba alguna esperanza de que en la Luna yacían los últimos reductos de la fantasía, Luna 9, con soviética indiferencia, la enterróvoyages_cyrano entre las polvorientas estanterías de las Bibliotecas y los  -también polvorientos- rincones de la conciencia de los poetas. ¿Dónde estaba aquel idioma que era tan melódico que se podía hablar con un instrumento musical? ¿Qué fue del gran queso que colgaba cada noche sobre nuestras cabezas? Ese día perdimos un reducto de la ilusión cuando nos mostraron la certeza de que todo lo soñado era tan sólo una piedra abandonada en el terciopelo de la noche. Todo el saber del hombre había nacido bajo la luz de una metáfora, que no es más que una manera metafórica de decir una mentira. Y sin embargo, no podemos dejar de pensar que todos estos autores, maravillosos trapisondistas de otros tiempos, fueron la mujer en la lunalos responsables de que el hombre quisiera realmente ir a la Luna. Gracias a ellos abandonamos la cómoda postura del observador para sustituirla por la del  explorador. Sería maravilloso poder sentar a la misma mesa a Cyrano y a Verne, a Luciano de Samosata, Ludovico Ariosto, Francis Godwin, Kepler, John Wilkins, Kircher, Rudolf Erich Raspe, Marie-Anne de Roumier, Juan Pérez Zúñiga, Herbert George Wells… y a muchos más que seguro olvido o simplemente desconozco. Todos ellos hicieron viajar al hombre (y a la mujer en el caso de Marie-Anne de Roumier que la envió antes que Fritz Lang lo hiciera) a la Luna. Me los puedo imaginar en una tertulia literaria ensalzándose y sacándose fallos los unos a los otros. La mayoría de ellos no contaban con propulsores de última generación. Llevaron al hombre a la Luna con el único motor que nos llevará un día a las estrellas. La voluntad de querer ir.

Written by aitztv

31 enero, 2013 at 12:45

Nunca ganó las elecciones

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francoHoy se cumplen 80 años de la llegada de Hitler a la cancillería alemana. A todos nos ha pasado, sobre todo con los tiempos que corren, que habiendo cometido el error de hablar de política con alguien de derechas – de cualquier derecha- nos suelte lo de “¡¡también Hitler ganó las elecciones democráticamente1”. Personalmente me repugna la idea de culpar a todos los alemanes de la segunda guerra mundial y del Holocausto, pero me repugna mucho más el que haya algunos que nos vendan la idea de que los alemanes eligieron democráticamente estos hechos. Tampoco acepto que por tener pasaporte español me digan que violé, esquilmé y asesiné a las poblaciones indígenas americanas como tampoco es cierto que descubriera América. Vivimos en una sociedad en la que a los libros- en cualquier formato- se les rehuye como si tuvieran alguna enfermedad contagiosa. También es cierto que hay una enorme producción de literatura hoy en día, pero no podemos pasar por alto que en muchos casos, cuando surge una novela de éxito, se venden clones sobre el mismo tema en tal cantidad que si los pusiéramos en el agua podríamos cruzar el Atlántico sin mojarnos los pies. Sustituimos la historia por novelas históricas de escaso realismo y las damos por buenas hasta el punto de llegar a aquello de que una mentira repetida muchas veces se transforma en una verdad, cosa que es por ejemplo evidente en el caso de Dan Brown que se ha llegado a creer que lo que escribe es cierto y se ha rodeado de hermandad de catetos que no ven más allá de las pastas de sus libros. Me revienta que esos  tipos que se pasan toda la mañana “googleando” los resultados de la liga me pregunten, por ejemplo, cuál es la capital de Uruguay (¡qué guay!) o dónde está Benarés, que no es un pueblo de Madrid aunque suene parecido. Y para salir de éste jardín en el que me estoy metiendo sin querer, termino diciendo que todos hemos visto las opiniones “doctas” de muchas de éstas personas en los comentarios que hacen pontificando desde el anonimato y cometiendo faltas de ortografía que dejan a la clara cuántos libros han leído en su vida, incluyendo el listín telefónico, la cartilla de ahorro y el catálogo de Venca. Pero volviendo al origen de este post, se me hace especialmente duro que de un hecho terrible como fue la segunda guerra mundial y la actuación de Hitler se opine sin saber o al menos sin pretender saber. Cito alguno de los errores más comunes cuando se habla de este asunto.

Falso. Técnicamente nunca ganó unas elecciones libres. El mejor resultado de su partido fue de 230 escaños de un parlamento de 580: no pudo formar gobierno. Se volvió a votar cuatro meses después y bajó hasta los 196 escaños, menos de la tercera parte del arco parlamentario. Además, aunque hubiera ganado su partido no podría gobernar Alemania por la misma razón por la que Swarzenegger nunca podrá ser presidente de los Estados Unidos: ambos son Austríacos. Un anciano Hindenburg, presidente democrático entonces, decidió que siendo el partido Nazi él más votado tenía que estar en el gobierno y le entregó poderes limitados: lo hizo diciendo: “Y ahora, señores míos que Dios los asista”.  Unos meses después Hindenburg falleció de demencia senil. En su anciana  y torturada mente de monárquico convencido confundía a Hitler con el Káiser hasta el punto que la víspera de su muerte lo llamó “Majestad”. En poco más de 70 días, y bajo la excusa de que los responsables del incendio del Bundestag eran los comunistas, Hitler se hizo con el poder absoluto, derogando la libertad de prensa, de expresión y de asociación. Su voluntad democrática queda clara cuando en 1923 intentó tomar el gobierno por la fuerza, siendo acusado después de alta traición. Curiosamente sólo pasó 9 meses en prisión.

  • Fue un brillante militar.

Jamás pasó del grado de cabo. Es más: escapo de Austria para librarse del servicio militar aunque posteriormente dijo que era por la mezcla racial del ejercito Austríaco. Fue localizado pero, al ser examinado, se le declaró “No Apto” para el servicio. Después de esto se presentó voluntario al ejército…alemán. En sus propias palabras la actitud de un militar debía ser: «Respetar al superior, no contradecir a nadie, obedecer a ciegas». Tenía dos Cruces de Hierro y siempre lucía en su uniforme la de primera clase. Se decía que se la concedieron por haber capturada él sólo a 15 soldados enemigos. En los completísimos archivos militares alemanes no figura nada parecido. la de segunda clase se la dieron por haber salido vivo de su primer combate. Fue un soldado totalmente impopular entre los compañeros y entre los oficiales, que le consideraban “carente de mando”.

  • Era un hombre preparado para gobernar.

No lo creo. No terminó la secundaria. Le echó la culpa a su padre pero cuando murió tampoco obtuvo buenas notas. Gobernar por el látigo no exige preparación alguna. Siempre eligió el camino fácil. Si destacó, sin embargo, como orador. Tampoco lo admitieron en la Academia de Bellas Artes de Viena por falta de talento. Dicen algunos que acusó a  los examinadores de ser judíos, hecho que en parte alimentó más aun su ya incipiente racismo y antisemitismo. Odiaba Viena por ser una ciudad cosmopolita y multicultural. Vivió en la miseria culpando a los demás de su falta de talento hasta que comenzó a vender algún cuadro. Como pintor, si ser un fuera de serie, era un artista pulcro.

Para terminar…

  • Hitler sólo tenía un testículo.

No parece cierto. Es posible que una canción satírica inglesa creara el mito:

(Si alguien quiere intentarlo se canta con la melodía de la Marcha del Coroenl Bogey de la película “puente Sobre el Río Kwai)

Hitler has only got one ball

The other is in the Albert Hall

His mother,

The dirty bugger,

Cut it off when he was small

Hitler has only got one ball

Hess has got no balls at all

Himmler had something similar

But poor old Goebbals

Had no balls at all*

(Hitler sólo tiene una bola

la otra está en el Albert Hall

Su madre,

La sucia cabrona,

Se la cortó cuando era pequeño

Hitler sólo tiene una bola

Hess no tiene ninguna bola en absoluto

Himmler tenía algo similar

Pero el pobre viejo Goebbals

No tenía pelotas )

Pues eso…

Written by aitztv

30 enero, 2013 at 0:01

Cuando sólo había un coche…

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MotorwagenHace 127 años, tal día como hoy, sólo había un ”coche” en la calle. El entrecomillado es porque cuesta llamar coche a un vehículo con una sola marcha y tres ruedas que había creado el Ingeniero alemán Karl Benz. Construido un año antes, el Motorwagen de Benz no era mucho más que un triciclo glorificado por un motor de explosión de medio caballo ligero para la época: sólo pesaba 100 kilos. El vehículo, cuya construcción implicaba tubos de acero y ruedas de madera, alcanzaba la escalofriante velocidad de 16 kilómetros por hora. Con la secular costumbre alemana de “hacer las cosas bien”, a Benz se le otorgó el primer carnet de conducir de la historia, que era a la vez el primer seguro de coche ya que en el documento, una simple carta, se especificaba que la compañía sería responsable de los Primer permiso conducirdaños causados por el uso de vehículo. En aquella época la gasolina no tenía ni de lejos la utilidad que tiene hoy en día, así que para repostar había que acudir ¡a la farmacia!.

Con los años la compañía se unió a su rival, Daimler, que había desarrollado de forma independiente un motor de combustión interna. En la parte comercial se asociaron a Emil Jellinek, un diplomático y exitoso empresario procedente del imperio austro-húngaro que pidió a la empresa permiso para poner al nuevo coche el nombre de su hija, llamada Adrienne Manuela Ramona… Mercédès.

Written by aitztv

29 enero, 2013 at 13:29

La perla de Oriente

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Primer Mapa de Manila conocido

 

 

       Si fuera posible disfrutar de la maquina del tiempo Manila sería una visita obligada. Aquella ciudad en el siglo XIX tenía una elegancia de porte como pocas urbes han visto y verán jamás. Era aquella Manila, con tan solo Ermita, Malate, Intramuros y Sampaloc, una cuidad plácidamente dinámica que se movía al ritmo de lo que entonces era uno de los grandes comercios internacionales. Tenía los acentos orientales puestos sobre aquel estilo colonial español, bello pero estructuralmente útil. Lucía ese sabor mestizo en sus muros de piedra y en sus calles adoquinadas. Una o dos veces al año se comunicaba con Escudo de Armas de ManilaEuropa a través del célebre Galeón de Manila, que pespunteaba el mar desde Acapulco hasta España para unir estilos de vida y –siendo Filipinas el punto medio de cada singladura- de esos viajes Manila adquiría una visión cosmopolita del mundo haciendo del mestizaje una seña de identidad que iría perdiendo a lo largo de la triste historia del Siglo XX. Hoy pocas trazas quedan de aquel lugar en medio de ningún sitio donde nativos, criollos y mestizos supieron levantar un imperio en lo que Magallanes denominó las Islas de Poniente. Tenemos que dejarnos caer por Intramuros o acercarnos al Casino Español para intentar empaparnos de los eternos bulevares trufados de palmeras que ya no veremos. A partir de la claudicación española frente a la joven y arrogante flota de los Estados Unidos de América la urbe perdió el ritmo y entró en la adolescencia con los miembros desproporcionados. Los americanos instalaron la electricidad sobre muros centenarios, los tranvías sobre los caminos primorosamente adoquinados y la educación práctica–tan necesaria- sobre la educación del espíritu sin tener en cuenta la profunda religiosidad de los filipinos. Como en la célebre película de Berlanga y con cincuenta años de antelación la llegada de los estadounidenses se interpretó como el fin de todos los males, la lotería fantástica, el renacimiento. Manila creció desordenadamente y en 1950 ya había absorbido dieciséis ciudades y a una población muy superior a la suma de las poblaciones manila-streetcar-early-1900sanexionadas. El río Pasig, auténtico sistema circulatorio de la ciudad, se convirtió en un sumidero incapaz de digerir la inmundicia que tanta población humana producía y mientras la ciudad iba engordando por sus cinturones exteriores el viejo centro colonial se vaciaba, abandonaba y finalmente arruinaba hasta caerse o ser derribado. Se estaba perdiendo aquella ciudad a la que acudían las clases pudientes de Tokio de riguroso smoking, el espejo donde se miraba el Mar Sur de China. Se disipaba el glamour entre las nubes de humo producidas por decenas de miles de vehículos quemando combustible barato. Y aun quedaba lo peor: la guerra con Estados Unidos, que no aceptaba la independencia que bombas en Manilaproclamó Aguinaldo, terminó de traspasar todo el control a manos americanas. Este hecho tuvo un precio superior a la mera pérdida de soberanía: Filipinas pasó a estar en el punto de mira de los enemigos de los estadounidenses y tuvo que sumar el precio de la guerra mundial a los destrozos que los propios americanos habían causado pocos años antes. Durante medio siglo Manila fue destruida y reconstruida una y otra vez. No sólo fue la guerra: Sucesivos gobiernos y desgobiernos con descabellados planes urbanísticos terminaron con lo poco que sobrevivió a los bombardeos americanos y los incendios japoneses quienes, sabiéndose perdedores, optaron por la tierra quemada y dieron fuego a la ciudad mientras la abandonaban. Edificios supervivientes a los conflictos, como el célebre Jai Alai de Taft Avenue, perdieron en los despachos lo que ganaron a las bombas y fueron derruidos para construir algo en su lugar que nunca se construyó. Vivía 300px-Manila_Walled_City_Destruction_May_1945Manila, aquella perla de oriente que empezó a ser habitada 65.000 años antes por el Hombre de Tabon, aquella cuidad estado que fue Reino de Manila mucho antes de que los occidentales se lanzaran al mar con la espada entre los dientes, Manila –decíamos-estaba viviendo su peor momento. Pero es Manila una ciudad coqueta que sabe de sus encantos y pretende obtener de ellos el máximo partido. Sabe que aun le quedan grandes monumentos en aquel interior abandonado y durante la segunda mitad del siglo XX abrió su viejo joyero y se engalanó con lo que atesoraba en su interior: insufló vida a Intramuros y comenzó a crecer hacia el mar, recuperando aquel mestizaje que hizo de ella  un paraíso. Esta vez ha sido la ciudad la que se ha adelantado a los pobladores, contrayendo a  una velocidad tal que no da tiempo a colmar las nuevas edificaciones. Esto le ha robado a esta viaja dama parte de su alma. Nadie habita en un bellísimo intramuros y muchas de las nuevas construcciones permanecen con una bajísima ocupación porque la mentalidad – y los medios- de los filipinos aún no se han adaptado a la nueva condición. Pero ahí está Manila: mirando a Asia.

galeon de manila    La Perla de Oriente quiere volver y está volviendo a tener su lugar especial en el mundo. Su bahía natural se abre con los brazos extendidos pidiendo nuevos retos que afrontar en un siglo XXI que ya se mueve a velocidad de crucero. Es de nuevo aquella tierra lejana en el quiasma de todos los mares que ofrece a los nuevos aventureros la oportunidad de crear nuevas vías de desarrollo, nuevos negocios.

    Nuevos tiempos, nuevas ciudades: Manila está en ello.

Makati

 

*la cronología no es exacta ni pretende serlo. No se trata de una crónica sino de una exposición sobre el carácter de una ciudad y sus habitantes.

Christa McAuliffe

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Hoy hace 27 años del fallecimiento de Christa McAuliffe. Para la inmensa mayoría de los que estáis leyendo éstas líneas una absoluta desconocida. Es lógico. En esta segunda década del siglo XXI nacer o morir es absolutamente irrelevante. Tan pronto estamos rodeados de vida palpitado por los rincones como nos sumergimos en la muerte de cientos de personas casi sin pestañear. La muerte es, pese a todo, un mal asunto. Deja nuestras miserias al aire y tanto los ricos como los pobres huelen de la misma manera al convertirse en difuntos. La muerte siempre venía precedida por la enfermedad, el accidente o la guerra, contando ésta última como una modalidad más del crimen. No podemos controlar las dos primeras y en cuanto a la tercera se nos antoja más aterradora porque  adjunta a la extinción de la vida la condición de innecesaria: Nadie debe morir en una guerra ni atacando ni defendiéndose. Nadie debiera ser un héroe de contienda. Hay quien dice que la humanidad se encamina a la tercera guerra mundial y no es cierto porque nunca hubo una segunda guerra: fue la primera que se tomó un descanso para ser más eficiente en su misión de matar. Pero volvamos a Christa McAuliffe.

Era una profesora, una más de los muchos miles que hay en Estados Unidos y en el mundo. Licenciada en Arte impartió clases durante varios años de diferentes asignaturas. Nada apasionante. Dio clases de inglés e historia en diferentes institutos y supongo que como a todos los que hemos sido docentes alguna vez tendría su correspondiente mote: De igual modo imagino que ente todos los alumnos que pasaron por sus aulas, alguno se vio influenciado para bien (espero) por su método, fuera el que fuera. No es la vida de Christa lo que nos debe llamar la atención porque se terminó hace 27 años – hoy estaría camino de ser una anciana venerable- sino su muerte. Falleció en Florida a 16 kilómetros de altura sobre el Océano Pacífico. Sharon Christa Corrigan McAuliffe era astronauta y junto con sus seis compañeros perdió la vida a bordo del transbordador espacial “Challenger” el 28 de enero de 1986. Aunque nominalmente era la especialista de carga de la misión, ella estaba allí como profesora, como la primera profesora, la primera persona, no militar ni científica ni técnica que iba a viajar al espacio. En una misión humilde en cuanto a distancia, prácticamente en el patio trasero del planeta que es a donde hoy por hoy llegan las misiones tripuladas, Christa era la primera embajadora del saber del hombre. No volaba preocupada de tuercas y tornillos: no le importaban las complicadas operaciones que tendría que realizar el comandante para poner en órbita los dos satélites que transportaban. Ella iba a poner en marcha un programa bautizado TISP “Teacher in Space Project “.

73 segundos duró el sueño: La rutina de lanzar una nave tras otra al espacio hizo pensar que aquello era fácil y no lo era. Una junta, de esas que la NASA reutilizaba una y otra vez,  falló (alguien había advertido el problema pero no fue escuchado), el combustible se incendió, los depósitos se desintegraron y aquella incipiente aventura del saber se precipito desde 16 kilómetros de altura con sus tripulantes posiblemente vivos. No me puedo imaginar el horror de esos segundos finales. Con ellos cayo al mar un octavo tripulante: el saber.

Unos años después, en 2003, el Atlantis y sus 7 tripulantes se desintegraron en la reentrada en la atmósfera. A ellos habría que sumar a Chaffee, White y Grissom que se carbonizaron en el Apolo I durante un entrenamiento, a Valentin Bondarenko que tuvo la mala suerte se sobrevivir y falleció en el hospital a consecuencia de las quemaduras, A Komarov que se estrelló con la Soyuz 1 cuando no se abrió el paracaídas, a Dobrovolsky, Patsayev y Vólkov que se asfixiaron en la Soyuz 11 por un escape de aire, a Laika y los otros siete perros que murieron en los primeros intentos y –supongo- que a cientos de animales de todo tipo…

La pregunta es ¿Ha merecido la pena? Creo que si se lo preguntáramos a cada uno de ellos no dudaría un instante en decir que si. Si nadie hubiera seguido a Colón, Elcano o Urdaneta, A Lewis y Clark, a Battuta, Livinsgton o Amundsen ¿dónde estaríamos ahora?

Hoy, En los muchos centros que educativos que llevan su nombre, se recordará a Christa McAuliffe como la primera persona que quiso llevar la educación a “Un lugar jamás visitado por el hombre”*.

*”Where No Man Has Gone Before” fue el título de primer episodio de Star Trek TOS (segundo en realidad) y una frase que ya ha pasado a la cultura popular.

Written by aitztv

28 enero, 2013 at 2:00

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El teorema de Neumann

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quadro_azul_matematica_formulas_garoto[1]Prácticamente nadie se ha fijado en esta noticia. No ha conseguido un motón de “me gusta” y sólo ha cosechado media docena de comentarios y, sin embargo, es una noticia de alcance histórico. Me quedo frío al ver que en el “sábado científico” de Europa Press la noticia no aparece pese a que ellos la han publicado. Un ejemplo exacto de cuándo tu mano derecha no sabe lo que hace tu mano izquierda. Pero el problema va más allá. Tenemos un periodismo infestado de comentaristas políticos y económicos, cuando no de amarillistas clásicos de dudosa calidad, y nos faltas periodistas, editores, presentadores ypor qué no– showmans científicos.  Aun recuerdo cuando se puso de moda hablar de la “ciclogénesis explosiva” y la mitad de ellos eran incapaces de pronunciarlo o de ahorrarse tras hacerlo un comentario supuestamente irónico. Todo el espíritu científico se refleja en llamar a un médico amigo cuando algún famosete se presenta en las revistas del hígado con un forúnculo en el culo (para que rime) y se produce una alarma nacional. Somos un país de extremos en el que no es extraño tener un magnífico nivel entre los científicos y millones de analfabetos funcionales en la calle… y – pido perdón por la exageración- en los medios. Nos hemos rodeado de periodismo especulativo (por no llamarlo directamente “opinativo”) en el que alrededor de una mesa se siembran teorías imposibles de comprobar. Así no es de extrañar que se siga dando premios Nobel a economistas que son en general los que nos han metido en el lío o al menos los que no supieron ver la que venía ni anunciarlo a tiempo. Pero aún hay más: Los medios saben que hay palabras mágicas, conjuntos de letras que pronunciados en el correcto orden producen un efecto anestésico en los espectadores. Deja caer la palabra “ecologismo”, o la expresión “cambio climático” o habla de “extinción” y las conciencias se remueven como un saco de cangrejos. Son esas palabras los hábitos que no hacen al monje. Es comprarse una guitarra y dejarse el pelo largo para decir que “soy una estrella del rock”. Y lo malo es que ese sentimiento de anestesia es lo que llega a los más pequeños que no ven ciencia en la química o en las exactas porque con eso no se sale en la tele. Sólo queremos que nos hablen de energía renovable, llevar a los niños al zoológico y después decirles (con razón, por supuesto) que los animales deben de estar libres y no en jaulas y que los cazadores debían de estar en jaulas y no libres (sin tanta razón en este caso).

Hoy en día ser “verde” es el equivalente a ser “rojo” hace unas décadas y al igual que entonces la militancia –una palabra horrorosa- se ha llenado de “progresía”, vanguardia y panfleto. Los medios han conseguido que la información científica sea algo que no ocupe demasiado tiempo y que además sea también especculable, para que no cause demasiados problemas decir barbaridades en público. De éste modo cuando aparece una noticia como la de la solución del Teorema de Neumann, se pasa por encima de ella de corridillo, no sea que nos pillemos los dedos en algo que no es opinable.

la ciencia no es obediente. Ni se adapta ni se deforma delante de las cámaras. La ciencia es obstinada porque transporta verdades. Hablar de ecologismo mostrando a pancarteros exigiendo que no se coma pollo no es ecología, duela a quien duela. No todos los científicos tienen un acelerador de partículas, ni secuencian ADN de animales extintos ni por supuesto tienen un observatorio astronómico de varios millones de euros a su disposición. No todos trabajan en el Ártico ni descienden a miles de metros bajo el mar: no todo se basa en la ferretería. Algunos, como los que han resuelto este problema que llevaba 80 años sobre la mesa, investigan con papel y lápiz a veces sin más ayuda que otro científico con papel y lápiz.  Hurtar el mérito a los matemáticos, esconderlos como si fueran los fogoneros de la sala de máquinas es un insulto al intelecto humano en estado químicamente puro. De esos cálculos disfrutamos después en cada una de las comodidades de las que gozamos. Neumann, además de dejar un problema sin solución, solucionó otros muchos, por lo que se llevó el premio Albert Einstein o el premio Enrico Fermi y es que sus aportaciones fueron, como lo será este descubrimiento, capitales para desarrollar la arquitectura de los ordenadores.

Así pues, los descubridores merecen reconocimiento y agradecimiento no sólo de sus colegas, sino de todos los que a la larga disfrutaremos de las consecuencias de largos años de investigación. Y también, aunque ellos no lo pidan, se merecen sus quince minutos de gloria.

Written by aitztv

26 enero, 2013 at 19:46