Creo que lo se…

Lo que creo saber y cómo lo se…

El teorema de Neumann

leave a comment »

quadro_azul_matematica_formulas_garoto[1]Prácticamente nadie se ha fijado en esta noticia. No ha conseguido un motón de “me gusta” y sólo ha cosechado media docena de comentarios y, sin embargo, es una noticia de alcance histórico. Me quedo frío al ver que en el “sábado científico” de Europa Press la noticia no aparece pese a que ellos la han publicado. Un ejemplo exacto de cuándo tu mano derecha no sabe lo que hace tu mano izquierda. Pero el problema va más allá. Tenemos un periodismo infestado de comentaristas políticos y económicos, cuando no de amarillistas clásicos de dudosa calidad, y nos faltas periodistas, editores, presentadores ypor qué no– showmans científicos.  Aun recuerdo cuando se puso de moda hablar de la “ciclogénesis explosiva” y la mitad de ellos eran incapaces de pronunciarlo o de ahorrarse tras hacerlo un comentario supuestamente irónico. Todo el espíritu científico se refleja en llamar a un médico amigo cuando algún famosete se presenta en las revistas del hígado con un forúnculo en el culo (para que rime) y se produce una alarma nacional. Somos un país de extremos en el que no es extraño tener un magnífico nivel entre los científicos y millones de analfabetos funcionales en la calle… y – pido perdón por la exageración- en los medios. Nos hemos rodeado de periodismo especulativo (por no llamarlo directamente “opinativo”) en el que alrededor de una mesa se siembran teorías imposibles de comprobar. Así no es de extrañar que se siga dando premios Nobel a economistas que son en general los que nos han metido en el lío o al menos los que no supieron ver la que venía ni anunciarlo a tiempo. Pero aún hay más: Los medios saben que hay palabras mágicas, conjuntos de letras que pronunciados en el correcto orden producen un efecto anestésico en los espectadores. Deja caer la palabra “ecologismo”, o la expresión “cambio climático” o habla de “extinción” y las conciencias se remueven como un saco de cangrejos. Son esas palabras los hábitos que no hacen al monje. Es comprarse una guitarra y dejarse el pelo largo para decir que “soy una estrella del rock”. Y lo malo es que ese sentimiento de anestesia es lo que llega a los más pequeños que no ven ciencia en la química o en las exactas porque con eso no se sale en la tele. Sólo queremos que nos hablen de energía renovable, llevar a los niños al zoológico y después decirles (con razón, por supuesto) que los animales deben de estar libres y no en jaulas y que los cazadores debían de estar en jaulas y no libres (sin tanta razón en este caso).

Hoy en día ser “verde” es el equivalente a ser “rojo” hace unas décadas y al igual que entonces la militancia –una palabra horrorosa- se ha llenado de “progresía”, vanguardia y panfleto. Los medios han conseguido que la información científica sea algo que no ocupe demasiado tiempo y que además sea también especculable, para que no cause demasiados problemas decir barbaridades en público. De éste modo cuando aparece una noticia como la de la solución del Teorema de Neumann, se pasa por encima de ella de corridillo, no sea que nos pillemos los dedos en algo que no es opinable.

la ciencia no es obediente. Ni se adapta ni se deforma delante de las cámaras. La ciencia es obstinada porque transporta verdades. Hablar de ecologismo mostrando a pancarteros exigiendo que no se coma pollo no es ecología, duela a quien duela. No todos los científicos tienen un acelerador de partículas, ni secuencian ADN de animales extintos ni por supuesto tienen un observatorio astronómico de varios millones de euros a su disposición. No todos trabajan en el Ártico ni descienden a miles de metros bajo el mar: no todo se basa en la ferretería. Algunos, como los que han resuelto este problema que llevaba 80 años sobre la mesa, investigan con papel y lápiz a veces sin más ayuda que otro científico con papel y lápiz.  Hurtar el mérito a los matemáticos, esconderlos como si fueran los fogoneros de la sala de máquinas es un insulto al intelecto humano en estado químicamente puro. De esos cálculos disfrutamos después en cada una de las comodidades de las que gozamos. Neumann, además de dejar un problema sin solución, solucionó otros muchos, por lo que se llevó el premio Albert Einstein o el premio Enrico Fermi y es que sus aportaciones fueron, como lo será este descubrimiento, capitales para desarrollar la arquitectura de los ordenadores.

Así pues, los descubridores merecen reconocimiento y agradecimiento no sólo de sus colegas, sino de todos los que a la larga disfrutaremos de las consecuencias de largos años de investigación. Y también, aunque ellos no lo pidan, se merecen sus quince minutos de gloria.

Anuncios

Written by aitztv

26 enero, 2013 a 19:46

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: