Creo que lo se…

Lo que creo saber y cómo lo se…

Saludos desde el Mar de las Tormentas. P.D. No encuentro a Cyrano.

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Imagen de el Film de MellierExactamente a la hora a que se se publica este post, a las 11:45 GMT, hace 47 años se elevó sobre una columna de fuego un cohete SS-6 Sapwood. El lugar era por entonces un secreto que se encerraba bajo el nombre de Baikonur, correspondiente a una antigua explotación minera, y se encuentra en lo que hoy sabemos es Kazahastan, en concreto en el pueblos de Tyuratam. Aunque muchos lo desconozcan, fue el primer cosmódromo o base espacial que se construyó en el mundo (si obviamos a los magonios que ven un puerto espacial en cada monumento antiguo incluyendo pirámides, templos, estaciones de metro y el Santiago Bernabéu): hoy en día aun sigue en uso, aunque su ubicación dejó de ser un secreto hace muchos años con la apertura de la Unión Soviética y su desmembramiento a través del Glasnost y la célebre perestroika.

luna9iLo que no era más que un misil balístico soviético de los diseñados para matar gente  transportaba ésta vez confortablemente instalada en su cofia  una pelota metálica con un destino claro: la Luna. El dispositivo en cuestión se llamaba Luna 9 (Lunik IX) y pretendía seguir los pasos de sus ocho hermanos mayores fueran estos los que fueran porque varias de las misiones Luna siguen siendo hoy un absoluto secreto y sólo sabemos lo que la NASA sospechaba que pretendían hacer. El viaje comenzó con sueño, ya que ese fue el nombre del Luna 1, Мечта en ruso, (esto es un acto de fe porque no sé una palabra en esa lengua, así que me tendréis que creer) y que tras acercarse hasta unos 6 kilómetros de la Luna siguió camino y dicen que anda orbitando en algún lugar entre la Tierra y Marte. Siguieron varios “aterrizadores,” que es un eufemismo para decir que se estrellaron contra la superficie del satélite, y algunas misiones de las que nada se sabe. Pero Luna 9 rodó por la superficie de la Luna protegido por bolsas de aire y cuando se detuvo se abrió como una flor de cuatro pétalos en el Mar de las Tormentas. Elevó sus antenas al oscuro cielo de la luna, como si PrimeraFotoLuna3fueran los estambres de una flor metálica, e hizo funcionar los 99 kilos de achiperres que los hombres habían instalado en su interior. Las primeras fotografías de la superficie de la Luna comenzaron a llegar a la Tierra. Un espectáculo desolador. Ya era un hecho. Cyrano no había estado allí. No existía aquel lugar donde los hijos mandaban a los padres o cazan animales ya guisados. Nos quedamos sin conocer las ciudades viajeras en las que la moneda son los versos escritos por uno mismo. No había rastro del paso de Johannes Kepler o del Barón De Munchausen: Tampoco hubo evidencia de los viajeros de Julio Verne. Si nos quedaba alguna esperanza de que en la Luna yacían los últimos reductos de la fantasía, Luna 9, con soviética indiferencia, la enterróvoyages_cyrano entre las polvorientas estanterías de las Bibliotecas y los  -también polvorientos- rincones de la conciencia de los poetas. ¿Dónde estaba aquel idioma que era tan melódico que se podía hablar con un instrumento musical? ¿Qué fue del gran queso que colgaba cada noche sobre nuestras cabezas? Ese día perdimos un reducto de la ilusión cuando nos mostraron la certeza de que todo lo soñado era tan sólo una piedra abandonada en el terciopelo de la noche. Todo el saber del hombre había nacido bajo la luz de una metáfora, que no es más que una manera metafórica de decir una mentira. Y sin embargo, no podemos dejar de pensar que todos estos autores, maravillosos trapisondistas de otros tiempos, fueron la mujer en la lunalos responsables de que el hombre quisiera realmente ir a la Luna. Gracias a ellos abandonamos la cómoda postura del observador para sustituirla por la del  explorador. Sería maravilloso poder sentar a la misma mesa a Cyrano y a Verne, a Luciano de Samosata, Ludovico Ariosto, Francis Godwin, Kepler, John Wilkins, Kircher, Rudolf Erich Raspe, Marie-Anne de Roumier, Juan Pérez Zúñiga, Herbert George Wells… y a muchos más que seguro olvido o simplemente desconozco. Todos ellos hicieron viajar al hombre (y a la mujer en el caso de Marie-Anne de Roumier que la envió antes que Fritz Lang lo hiciera) a la Luna. Me los puedo imaginar en una tertulia literaria ensalzándose y sacándose fallos los unos a los otros. La mayoría de ellos no contaban con propulsores de última generación. Llevaron al hombre a la Luna con el único motor que nos llevará un día a las estrellas. La voluntad de querer ir.

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Written by aitztv

31 enero, 2013 a 12:45

Una respuesta

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  1. “Saludos desde el Mar de las Tormentas. P.D. No encuentro a
    Cyrano. | Creo que lo se…” Solar Window Shades genuinely got me personally hooked with ur web site!
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    yahoo.com

    19 marzo, 2013 at 9:11


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