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La hoguera de las vanidades… Facebook

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Durante los últimos días me he dedicado a experimentar con Facebook. Siempre me ha dado a sensación de que soy un socio de segunda en esta red social que se me antoja tan llena de subterfugios incomprensibles para mi y de la que no obtengo realmente gran cosa salvo, eso si, haber recuperado el contacto con personas que aprecio y con las que ahora puedo mantener la amistad independientemente de dónde me encuentre. Cierto problema menor de salud me ha postrado unos días que intento aprovechar para poner en orden el ordenador (¡qué curioso!) y también mis prioridades, entre las que se encuentran mis amistades. Así pues se me ocurrió pensar. ¿Y que ocurriría si hago caso a Facebook, si acepto sus sugerencias?. Dado que tengo muy claro quienes son mis “mejores amigos” me importa un bledo cuanta gente pulule por el resto de mi perfil, ya que no me da ninguna pereza deshabilitar las notificaciones de todo aquel cuya vida no me interesa demasiado. Cierto es que esto va contra el planteamiento de la red social, pero creo que sobreviviré con la culpa de haber hecho mal uso de ella. Eso si: no he ofendido a nadie y si lo hubiera hecho pido disculpas desde aquí.

Comencé pues a admitir “a consultas” las sugerencias de Facebook y en pocos días añadí casi 200 nuevos amigos a mi lista. La primera sorpresa fue que casi todas las sugerencias de la aplicación eran extranjeros y muy poca gente compartía pasaporte conmigo. Se trataba de una sorpresa relativa, puesto que tenía ya de antemano muchas amistades forasteras y pensé que el algoritmo de posibles amistades se basaría en un análisis más o menos profundo de nuestro perfil y las amistades que ya estaban inscritas en él. Sin embargo, eso no justificaba que el 80% de las sugerencias fueran femeninas: la explicación llegó pronto.  Si aceptas sin discusión la primera batería de sugerencias, las siguientes se construyen sobre ésta. Esto quiere decir que si en esa primera entrega hay más hombres que mujeres el sistema se retroalimenta con esos datos y –por lo que he visto- insistirá en esa línea mientras no cambies tu elección, que es en definitiva la que determina tus gustos para Facebook. En ese sentido no es difícil invertir la tendencia de las sugerencias. Se puede literalmente entrenar al sistema para que te envíe lo que tu quieres. Me explico: Si en una batería de 6 sugerencias elijo exclusivamente los varones, Facebook ira mostrándome cada vez más varones. Si solo gente de África, por ejemplo, el sistema va incrementando su oferta de gente de ese conteniente. Facebook parece admitir muy bien el conductismo basado en el refuerzo positivo de Skinner. En ese sentido nuestras elecciones se transforman en una suerte de premio con el que el sistema se siente recompensado y en el que insiste y abunda mientras nosotros continuemos estando de acuerdo con todas o algunas de sus sugerencias. Aparenta un comportamiento estructurado con un perfil que recuerda el que usa para condicionar la conducta animal.

Si abandonas el sistema a su inercia ves cómo las ofertas se van organizando en paquetes similares que van rotando en virtud del promedio de esa nube de ofertas que aceptas. Bien mirado es un algoritmo bastante lógico que sobre el papel debe satisfacer las pretensiones de un usuario tipo del sistema. El problema aparece en cuanto descubres que en realidad tú no sabes qué estás aceptando y el sistema tampoco.  Facebook no parece poner todo el interés en lo que los usuarios anuncian en su perfil: parece claro que esta red sabe que no sólo los usuarios pueden mentir sino que además sabe que habitualmente lo hacen. De ese modo una buena parte (desconozco el porcentaje) del por qué se te ofrece una determinada amistad viene señalada por el propio comportamiento previo de esa persona, algo mucho más difícil de manipular que el perfil de cada uno. Pongo un ejemplo. Si yo sólo busco y acepto personas que vivan en Alemania, el sistema ofrecerá mi amistad a personas que de entrada residan en aquel país. No importará tanto es que yo pueda poner en mis intereses que busco residentes en Alemania como el hecho de que realmente yo los  haya buscado y aceptado mayoritariamente En teoría, cuantas más personas tengas como amigo más fácil le resultará a Facebook sugerirte otros amigos realmente adecuados a tus preferencias.

Yo partí de una centena de amigos de los cuales eran mujeres un 60% aproximadamente y un 50% del total asiáticos, casi todos filipinos. Del resto casi todos eran europeos. De los foráneos, casi todos son Centros regionales o asociaciones culturales.  Comencé a aceptar sin mirar las sugerencias y el resultado ha sido el siguiente:

El sistema comenzó a ofrecerme sugerencias casi siempre femeninas y de Asia. Filipinas, Singapur, Malasia, Indonesia, después India y Pakistán… poco a poco fue acercándose al Golfo Pérsico, y empezó a aparecer gente de Dubái, por ejemplo, pero si mirabas el perfil se trataba de personas que perteneciendo al sudeste asiático, trabajaban en los Países árabes del Golfo. hasta ahí relativamente normal. Después, me imagino que por el feed-back que he mencionado más arriba, las ofertas comienzan llegar de los que se llama la Europa del este. Albania, la antigua Yugoeslavia… derivando hacía Rumanía, Bulgaria, etc. y después hacia Grecia, Turquía y Chipre. El “tono” de las sugerencias fue subiendo paulatinamente. Algunas de las personas sugeridas eran claramente profesionales del sexo que no lo ocultaban. En otros casos parecían personas que buscaban relaciones abiertas o meramente –en mi opinión- simples exhibicionistas. Manteniendo ese carácter en un alto porcentaje entra África en juego, apareciendo Nigeria, Argelia, Kenia o Egipto.

Ahora viene la parte divertida… o no tanto. Durante esta semana me han pedido dinero tres personas (mujeres) más o menos abiertamente (alguna muy “abiertamente”). Otras dos me han ofrecido sexo “virtual” vamos que mires y te la casques, a cambio de dinero, por supuesto. Para terminar destacar una petición formal de noviazgo e incluso una de matrimonio. No me quiero olvidar de un pakistaní que se ha cabreado por haber aceptado la sugerencia de amistad de una dama que al parecer le  gusta pero le ha ofrecido tantas calabazas que el buen señor tiene un empacho de cucurbitáceas de proporciones bíblicas. También me ha llamado la atención que chicas que aparecen con el pelo cubierto, como ordena su religión, tienen después unas galerías de fotos que para sí las quisieran muchas “porn stars”. Otro hecho curioso es que los hombres de ciertas culturas ponen en sus perfiles fotos de chicas, supongo que para que más gente le visite su perfil, porque si no, no entiendo la razón, salvo que directamente no quieran ser reconocidos.

En fin. Un mundo aparte donde al final, como parece que ocurre en casi toda la red, es el sexo la mano que mueve los hilos. Por cierto. Sólo una persona ha cuestionado la sugerencia y no ha querido que la añada como amigo. Me parece un porcentaje muy, muy bajo.

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Written by aitztv

7 febrero, 2013 a 18:08

Publicado en Periodismo digital

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