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Archive for abril 2013

La verdad está ahí fuera…¡ En la calle!

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Y no únicamente la verdad; en la calle está la belleza, tu vecino, la tienda a la que acudes todos los días y ese bar que tanto te gusta. Han tenido que pasar cuarenta y cinco años para que aquel espíritu que nació en Nanterre -y que acunó aquel mayo del 68- nos diga a la cara que la generación desencantada aun tiene una oportunidad, quizás la última. La belleza está en la calle porque en la calle están las personas que han decidido ser únicas, iguales ante la ley, pero no homogéneas como quieren los tiranos, los opresores del maletín y el pensamiento único. “Seamos realistas ¡pidamos lo imposible!”, gritaban las paredes aquella primavera francesa. Los pensamientos de muchos escritores, ensayistas y filósofos de todos los continentes servían para dar la forma a un contenido aún empapado de psicodelia.

Los colores han cambiado, las necesidades también, sin embargo sigue siendo absolutamente necesario que la calle siga siendo el club social de las personas. Hay que recuperar esos puntos de encuentro, volver a debatir en las universidades, convertir los teatros en sedes de gobierno porque ellos han convertido las sedes de gobierno en un teatro… Es necesario olvidarse de lo aprendido y volver a soñar, porque si la historia no nos enseña, si no somos capaces de extraer lo positivo de todo lo malo que ya ha ocurrido, esa historia será un lastre. Tal vez las barricadas vuelvan a cerrar las calles, pero tal vez en esta ocasión cada vez que cierren una calle abran un camino. ¿Se nos ha olvidado todo aquel pensamiento que a punto estuvo de derrocar a un gobierno que era incapaz de escuchar a sus ciudadanos? No podrá volver a dormir tranquilo aquel que una vez abrió los ojos. Hemos visto; hemos estado al otro lado y ya sabemos cuál es la realidad. “Parlez à vos voisins!”, habla con tus vecinos porque eso es exactamente lo que no quieren que hagas. Comparte, debate, imagina, piensa…  actúa, porque la acción no es sólo fruto de la reacción, sino una creación en sí misma. Da más importancia a la comunicación que a la telecomunicación, exprésate sin miedo y piensa que aquellos que tienen miedo estarán a tu lado si te mantienes firme. Rebélate cuando veas a tus dirigentes emplear tres semanas para anunciar en cinco minutos que van a emprender en un mes lo que no pudieron hacer en diez años.

Todas estas máximas – y muchas más- convirtieron las paredes de Francia en el primer “muro de Facebook”, alentando  a una Francia joven a empujar en el mismo sentido sin que para ello fuera necesario pensar todos lo mismo; empujar a la vez si: pensar a la vez no.  Llenaron lugares históricos del arte de abandonar el arte, de la cultura de la contracultura, del arte de lanzar adoquines, de matar al policía que todos llevamos dentro, de pedir el último aliento. Pusieron la voz al Marqués de Sade; “¡Un esfuerzo más, franceses!” y demostraron que no hay falacia cuando se dice “Sí de puede”.

Recordemos una de las aportaciones de Unamuno a aquella primavera de Nanterre;

"Yo me propongo agitar e inquietar a las gentes. No vendo el pan, sino la levadura”

El pan… lo tenemos que ganar.

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Written by aitztv

28 abril, 2013 at 11:30

Publicado en Comentario, Historia

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Los últimos de Filipinas

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Cuántas veces hemos oído hablar de los últimos de Filipinas… Para muchos es una frase hecha para indicar al último que apague la luz y cierra la puerta; para otros es una película que probablemente no han visto ni verán y para algunos es un acto heroico que los soldados españoles protagonizaron en unas islas que casi nadie sabe situar correctamente en el mapa. Lo único que podemos afirmar como cierto, es que hubo unos soldados que defendieron su posición durante casi un año (337 días) con el único refugio de una ermita en Baler, isla de Luzón.

supervivientes de BalerNo eran unos soldados cualesquiera; tampoco eran súper héroes ni fuerzas especiales. Eran en su mayoría campesinos arrancados de sus casas durante la Regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena. Hombres cuyas familias carecían de recursos para librarlos del servicio militar y fueron enviados al olvido por no poder pagar las dos mil pesetas que costaba la redención. Así se cantaba entonces por las tierras del casi muerto imperio español:

Vamos los quintos pa´rriba
que nos llaman las campanas
probaremos nuestra suerte
pa´unos buena pa´otros mala…

Múltiplo de cinco, soldado de cuota.

En 1752 el rey Felipe V quiso terminar con los privilegios de los pudientes y ordenó que, tomando los censos de cada población, uno cada cinco jóvenes serviría en armas: Esos “quintos” se tenían que enfrentar a los destinos que las guerras de la época dictaban. La norma no fue útil ya que los que tenían dinero compraban su puesto en la lista; Con no tener un múltiplo de cinco estabas salvado. Los pudientes siempre se han burlado de los menesterosos. Durante aquellos años, los que pudieron comprar su redención hacían gala de su soberbia cantando:

Si te toca te jodes
que te tienes que ir
que tu madre no tiene
para librarte a tí.

Para salvarte a tí
como la mía a mí,
si te toca te jodes
que te tienes que ir…

Sin embargo, entre todo lo malo que tenía ser reclutado por la fuerza destacaba aun una posibilidad aun peor. Aun conservaba el imperio las colonias de Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas y terminar en uno de aquellos destinos era, a veces, una garantía de no volver. Así lo reflejaban las canciones populares, aquellas que con el tiempo pasarían a llamarse canciones “de quintos”; Esta expresión llegó a popularizarse tanto que hoy en día ser “quinto” implica tener la misma edad o simplemente se utiliza como sinónimo de reemplazo. De entre todos aquellos destinos era Filipinas uno de las más temidos por los llamados Soldados de cuota:

Soy soldado de marina

y en el cuello llevo el ancla

y aunque vaya a Filipinas

nunca pierdo la esperanza.

La Regencia y el bipartidismo.

CANOVAS Y SAGASTALa regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena ( a quien no hay que equivocar con María Cristina de Borbón Dos-Sicilias que también, fue regente en un período anterior) se produce a la muerte de Alfonso XII. Este rey, viudo de María de las Mercedes de Orleans, nunca apreció demasiado a su segunda esposa que tuvo que soportar la continuas infidelidades de su marido hasta su fallecimiento en 1885. Conocida como “Doña Virtudes” tuvo que enfrentar el cargo de soberana hasta la mayoría de edad de su hijo, el futuro rey Alfonso XIII, aún en su vientre a la muerte del rey. Durante los diecisiete años que duró su regencia tuvo una presencia discreta en el gobierno, que había pactado el bipartidismo rotatorio suscrito por Cánovas y Sagasta, limitándose la participación de la María Cristina a llamarlos sucesivamente para formar gobierno. Cánovas era un conservador al más puro estilo británico; Defensor del esclavismo en las colonias y de la democracia no revolucionaria, instó a la formación de un partido liberal con el que poder liderar por turnos el gobierno del imperio. Esa meta la alcanza en el pacto del Pardo con el liberal Sagasta.

El USS Maine y su oportuna explosión.

USS MAINE EN LA HABANAPero el 1897 Cánovas muere en Mondragón asesinado por un anarquista italiano y la aparentemente tranquila vida política del imperio comienza a caerse a pedazos: Un año más tarde el USS Maine, acorazado estadounidense que había entrado sin permiso en Cuba, explota misteriosamente cuando estaba anclado en el puerto de La Habana y la Guerra entre estados unidos y España se vuelve inevitable: El Imperio nada tenia que ganar en aquel conflicto, pero para el pujante crecimiento de los estados unidos, que había intentado comprar Cuba al gobierno español en varias ocasiones sin éxito, Puerto Rico, Cuba y Filipinas eran bocados demasiado apetitosos para sus planes de expansión: La venida a menos flota española nada tiene que hacer frente a los modernos barcos americanos que tienen mayor potencia de fuego y alcance, por lo que la guerra se transforma en un ejercicio militar para la armada americana que culmina en el Tratado de París: España acepta la Independencia de Cuba y vende la soberanía de Puerto Rico, Filipinas y Guam a estados unidos por 20.000 dólares. Como consecuencia del tratado y de la desaparición de la armada española, los territorios de Oceanía aún bajo pabellón español se vuelven indefendibles, por lo que las Marianas, Carolinas y Palaos son vendidas al año siguiente a Alemania en 25 millones de pesetas.

Pero estamos en 1898 y las noticias tardan semanas en llegar a los reductos del extinto imperio: Una cincuentena de hombres, algunos veteranos y otros procedentes de los que no pudieron pagar su redención, están cercados en Baler, al Este de Luzón, sin saber que la guerra ya ha terminado y la han perdido. Durante casi un año se defienden de más de ochocientos atacantes filipinos, los katipuneros, mientras el gobierno español los olvida de forma miserable. La defensa de aquellos soldados aún se estudia en las academias militares de todo el mundo pues fue épica e impecable, pero para el gobierno de cualquier país abandonar aquellos soldados a su suerte no es una gesta; en una vergüenza. Cuando pretendieron informar a los sitiados del fin del guerra ya era tarde; No se lo creían.

Los últimos de Filipinas fueron héroes cada uno de ellos, pero recordemos que  si los hombres mueren sin dignidad son una mácula para quien los envía a la muerte y –no olvidemos nunca- que fue el gobierno español quien les envió a morir, sin motivo y sin posibilidades de éxito. Fue difícil; hubo deserciones, suicidios, traiciones y hasta fusilamientos. Tuvieron que sobrevivir cavando un pozo, resistiendo al beri-beri, la disentería y el hambre.

Muchas años después, en 1996, Gloria Macapagal (Presidenta de la república de Filipinas) viajó hasta Almonte, en Extremadura, para rendir homenaje a uno de aquellos supervivientes de Baler. Una réplica de aquella iglesia en la que 33 soldados supervivientes del ejercito de ultramar resistieron más de 300 días. Cuando al fin vencidos capitulan ante el General Filipino Emilio Aguinaldo, éste les declara amigos de la República Filipina y facilita su regreso a España.

El cine nos dejó una versión  de la historia. Con los medios actuales cada uno de nosotros puede acceder a la información necesaria para hacer una idea de qué ocurrió en realidad en Baler a Finales del siglo XIX.  Si pudiera poner música a este post, sin duda sería la voz de Nani Fernández interpretando “Yo te diré”, icónica habanera de Halper y Llovét que acompañará para siempre a la película y a la historia.

Cada vez que el viento pasa se lleva una flor

Os dejo el enlace a la canción original. Se que en muchos despertará la sonrisa o quizá la hilaridad; como dicen aquí, “up to you”. Esta es sólo mi versión de los hechos.

¿Que te bese el qué?

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Un servidor está bastante viajado pero de modo intensivo. Al igual que en el agro, por contra de lo extensivo, el que suscribe hace largos viajes, pero a los mismos sitios.  Todo esto para decir que aún no he llegado de verdad a algún recóndito lugar en el que no me haya defendido en una de las múltiples versiones que los españoles tenemos del Inglés, idioma que nos suele resultar muy útil cuando hablamos inglés entre nosotros y casi inservible su hablamos con un británico de verdad, de los llamados hijos de la Gran Bretaña.  Como me encuentro en una tierra en la que los extranjeros no son comunes, no es raro que alguien se te acerque con cualquier excusa para comenzar una conversación; generalmente la gente en Filipinas es encantadora y puedes llegar a disfrutar de una charla agradable, aunque eso no quita que en ocasiones – en muchas ocasiones- la conversación termine en cuanto te piden dinero. Pero ese es otro tema.

Anoche, después de la faena, me fui a tomar una cerveza a uno de los escasitos bares que hay por aquí; es siempre relajante tomar un trago frente al mar y abandonar las cargas y miserias por las que a veces la vida nos obliga a deambular. Así que pido mi “pilsen” (que está más caliente que las pistolas del Coyote) y pido hielo; ya sé que añadir hielo a una cerveza suena a crimen pero estamos en Filipinas. Así que hago uso de mi justísimo tagalog y le digo a la camarera: “Checka yung yelo, Pls” que viene a ser “pon hielo aquí, porfa”. Obviamente se da cuenta de que no soy del todo filipino y me pregunta de dónde soy; le contesto y ella amablemente intenta decir las palabras, giros y modismos castellanos que ha aprendido de los diferentes “Kastilas” que ha conocido. Todo perfecto hasta que me me dice muy seria: “Besa mi mocho”… Si me quedara pelo diría que uno ya peina canas; si no las peinara se me hubiera quedado el pelo blanco de la impresión. Por respete no mencionaré la imagen que me vino a la cabeza en ese instante  (¡imaginación, muchachos!) pero en milésimas de segundo mi parte racional – esa que tengo no sé en dónde- me llevó al territorio correcto.

– ¡Que te bese el qué!

– Besa mi mocho”- insistió la damita-.

Me imagino que yo no era consciente de la cara de idiota que se me puso en ese momento, pero la chica se dio cuenta y buscó la manera de poner las cosas claras; comenzó a cantar – muy bien por cierto- una famosa canción de Consuelito Velázquez, que la mayoría recordamos en versión de Los Panchos:

– “Beesa miii, beesa mi mooochooo…”

No sé si sentí alivio o decepción – uno tiene su corazoncito-, pero me entró la risa floja y casi me tienen que sacar de bar.

No me pude sacar la canción de la cabeza en toda la noche; lo cierto es que ahora, cada vez que escuche a alguien cantar el “Bésame mucho”, ya no va a ser lo mismo.

Written by aitztv

6 abril, 2013 at 16:57

Lawrence of Arabia

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lawrence

Mirar al mar es siempre una metáfora; las mareas van y vienen pero el fenómeno siempre es el mismo. Con los amigos muchas veces ocurre lo mismo; van y vienen, pero siempre están. Somos egoístas hasta el punto de que a veces llegamos a asumir que nuestros amigos no existen cuando no los vemos: yo peleo contra eso. Quizás en ese empeño, a veces os dejo evolucionar en mi mente contaminados de mis propias categorías y teñidos con mis reglas de juego, pero intento siempre ser respetuoso con lo significa ser un amigo: Amistad, es una palabra sagrada; en boca de algunos se mancha.

¿Cómo queremos que los demás nos vean? No se trata de ver: se trata de sentir. Se trata de percibir la sinceridad que hay en la mano que te tienden, del cariño en las palabras de ánimo. ¿Por qué ese divertimento de la chica Pin-up? Por supuesto no se trata de mejorarte, eso es imposible; tampoco es mera estética: nuestras arrugas son las cicatrices de la vida y nadie tienen derecho a borrarlas. Me imagino que en el fondo me transporto a otra época y te veo como me gustaría que me vieras a mí, lejos de las cargas que hoy me mortifican y hacen que me cueste reconocerme. No trato de ponerte un filtro a ti, sino poner un filtro a través del cual me podáis ver a mí.

La pregunta es cómo me veo a mí mismo. Así que he dejado volar los pensamientos y me he encontrado en un desierto enfrentado a una misión de la que parece imposible sobrevivir. Si el mar es una metáfora el desierto también lo es. Insolente y caótico, Al Lawrence peinó ese desierto en una vida no exenta de pendencias y actos heroicos. Hago mías las faltas y me camuflo en mis ropas de beduino.

Look to the sea is always a metaphor; the tides come and go, but the phenomenon is always the same. With friends many times happens the same thing; go and come, but they always are there. We are so selfish that sometimes we assume that our friends do not exist when we don’t see them: I fight against that. Perhaps in this endeavor, sometimes I leave  evolve you in my mind polluted with my own categories and dyed with my rules, but I try to be always respectful with what means to be a friend: friendship is a sacred Word; in the mouth of some people will stain.

How do we want to others to see us? He is not about seeing: it’s about feelings. It’s perceiving sincerity  in the hand that they tend, is about of Endearment in the words of encouragement. But which was the amusement of the Pin-up girl? It is certainly not improve you, that is impossible; nor is mere aesthetics: our wrinkles are the scars of life and no one have the right to delete them. I guess basically transported to another time and see you as I would you to see me, away from charges that today make so cost to recognize me and mortify me. I try not to put a filter to you, but put a filter through which you can see me.

The question is how I see myself. So I’ve left to fly the thoughts and I found me in a desert getting a mission of which it seems impossible to survive. If the sea is a metaphor the desert also is it. Insolent and chaotic, Al Lawrence plowed the desert living a life not without quarrels and heroic acts. I put the faults on me and hide myself in my Bedouin clothes.

Written by aitztv

1 abril, 2013 at 2:33