Creo que lo se…

Lo que creo saber y cómo lo se…

¿Que te bese el qué?

with one comment

Un servidor está bastante viajado pero de modo intensivo. Al igual que en el agro, por contra de lo extensivo, el que suscribe hace largos viajes, pero a los mismos sitios.  Todo esto para decir que aún no he llegado de verdad a algún recóndito lugar en el que no me haya defendido en una de las múltiples versiones que los españoles tenemos del Inglés, idioma que nos suele resultar muy útil cuando hablamos inglés entre nosotros y casi inservible su hablamos con un británico de verdad, de los llamados hijos de la Gran Bretaña.  Como me encuentro en una tierra en la que los extranjeros no son comunes, no es raro que alguien se te acerque con cualquier excusa para comenzar una conversación; generalmente la gente en Filipinas es encantadora y puedes llegar a disfrutar de una charla agradable, aunque eso no quita que en ocasiones – en muchas ocasiones- la conversación termine en cuanto te piden dinero. Pero ese es otro tema.

Anoche, después de la faena, me fui a tomar una cerveza a uno de los escasitos bares que hay por aquí; es siempre relajante tomar un trago frente al mar y abandonar las cargas y miserias por las que a veces la vida nos obliga a deambular. Así que pido mi “pilsen” (que está más caliente que las pistolas del Coyote) y pido hielo; ya sé que añadir hielo a una cerveza suena a crimen pero estamos en Filipinas. Así que hago uso de mi justísimo tagalog y le digo a la camarera: “Checka yung yelo, Pls” que viene a ser “pon hielo aquí, porfa”. Obviamente se da cuenta de que no soy del todo filipino y me pregunta de dónde soy; le contesto y ella amablemente intenta decir las palabras, giros y modismos castellanos que ha aprendido de los diferentes “Kastilas” que ha conocido. Todo perfecto hasta que me me dice muy seria: “Besa mi mocho”… Si me quedara pelo diría que uno ya peina canas; si no las peinara se me hubiera quedado el pelo blanco de la impresión. Por respete no mencionaré la imagen que me vino a la cabeza en ese instante  (¡imaginación, muchachos!) pero en milésimas de segundo mi parte racional – esa que tengo no sé en dónde- me llevó al territorio correcto.

– ¡Que te bese el qué!

– Besa mi mocho”- insistió la damita-.

Me imagino que yo no era consciente de la cara de idiota que se me puso en ese momento, pero la chica se dio cuenta y buscó la manera de poner las cosas claras; comenzó a cantar – muy bien por cierto- una famosa canción de Consuelito Velázquez, que la mayoría recordamos en versión de Los Panchos:

– “Beesa miii, beesa mi mooochooo…”

No sé si sentí alivio o decepción – uno tiene su corazoncito-, pero me entró la risa floja y casi me tienen que sacar de bar.

No me pude sacar la canción de la cabeza en toda la noche; lo cierto es que ahora, cada vez que escuche a alguien cantar el “Bésame mucho”, ya no va a ser lo mismo.

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Written by aitztv

6 abril, 2013 a 16:57

Una respuesta

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  1. Reblogged this on letmeguideyou and commented:
    Love the way he writes… And with this one I’m still laughing out loud. 😀

    let-me-guide-you

    8 abril, 2013 at 16:19


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