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El horizonte de niebla

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Hace tres días que no deja de llover. La temporada de lluvias se muestra desnuda ante nuestros ojos. Implacable. El viento ha decidido no participar y el agua cuelga del cielo como el telón de un teatro; pesada e impenetrable para la vista. El mar, alimentado por los numerosos ríos que arrugan el paisaje con sus valles, tiene ahora un curioso color de café con leche. Se acerca a la orilla extrañamente manso y rompe en pequeñas reverencias construidas con crestas de espuma. Todo el paisaje parece que se está diluyendo en una nada lechosa que nos rodea sin llegar nunca a tocarnos, como una segunda piel tejida a distancia. Pero lo más impactante es el horizonte: se ha desvanecido, licuado en un aire translúcido a través del cual es imposible medir las hechuras del paisaje. Las olas salen de una nada blanquecina como si provinieran de las entrañas de la tierra, como si fuera una fuente enorme, de dimensiones navegables pero nada más que una fuente; una invención del hombre para poder transportar al hombro el arrullo dulce del agua a los lugares donde el agua es inconcebible. Hombre y hombro. La distancia de una letra va de la cabeza al brazo: lo que el hombre piensa debe ser perpetrado después por sus hombros salvo que quiera caer en la fatigosa muerte del hambre. Hombre y hambre: de nuevo una letra, un guarismo, un dibujo con contenido que transforma una cosa en otra sin necesidad de magias, sin necesidad de divinidades, sólo con la fuerza de la palabra. Hombre, hombro y hambre, la trilogía maldita que nos mantiene cosidos a lo inconsútil, pegados a los desapegos. El hombre sin hombro es fácil víctima del hambre. Inesperadamente son los hombres sin tierra los que yacen bajo ella, cubiertos por capas de vergüenza ajena, abonando la injusticia de los que nunca trabajarán esa tierra, pero dicen ser sus dueños, como si fuera una concubina de lujo, sólo para mostrarla cuando la ocasión lo merece. Y mientras tanto, la niebla baila impúdica sobre los tálamos de los olvidados. Acorta las distancias y alarga las esperas. Confunde los caminos y transforma los senderos conocidos en un misterio que esconde algo terrible a cada paso, algo ignoto. Criaturas de niebla que cambian de forma impasibles a las gotas de lluvia que las atraviesan por mil sitios a la vez, túnicas de seda que resbalan por los troncos de los árboles como el vestido por los hombros de una mujer, deliciosos rayos de luna que nos engañan, enamoran y obnubilan como antes hicieran con los poetas. Y en realidad… únicamente es un poco mas que un suspiro de agua diseminada en un aliento. Bellas y quimeras; mitos, trasgos… sólo son la ilusión urdida por la niebla para mantenernos atentos a la vida.

Pero ¿Y si fuera cierto? ¿Y si esas criaturas fueran realmente los habitantes del otro lado del horizonte? Tal vez esa línea inexistente es una frontera que sólo se pueda atravesar en determinados momentos, en determinadas condiciones. Tal vez el horizonte exista de verdad y aún no lo hemos alcanzado, o si, pero no hemos parado a tiempo y lo hemos sobrepasado en nuestro afán de llegar más y más lejos. Tal vez los habitantes de la niebla son seres reales. Quizás nosotros les aterremos a ellos tanto como ellos a nosotros, y les hagamos evocar sus miedos más profundos y sus formas más sensuales. Quizás nosotros seamos los que inspiran a sus poetas a vivir amores imposibles, de los que sólo soporta el papel. Tal vez nuestro mundo sólido cause dolor a esas pobres criaturas construidas de átomos sutiles, de la nada ordenada según dictan sus ciencias, tan diferentes de las nuestras: las mismas ciencias que les demostrarán día a día que nosotros no existimos y que somos fruto de su versión de pareidolia, acomodando las imágenes a sus ojos de niebla con formas conocidas.

Miro de nuevo el horizonte y me da miedo. Lo temo porque ya no lo puedo definir, porque se me escapa, porque ahora creo que hay alguien al otro lado agazapado, esperando el momento para hacer algo que tampoco sé. Desde ahora seré el vigía del horizonte de niebla

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Written by aitztv

24 noviembre, 2013 a 13:27

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