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“Tan solo un susurro”

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130604164250-underwater-hotel-dubai-beach-horizontal-large-galleryLa sala era milimétricamente aséptica incluso en sus formas; no había nada de más, ni tan siquiera una mota de polvo y si la hubiera seguro que alguien la habría catalogado, censado y tabulado en algún formulario perdido en aquel enorme hospital. Se acercó a la ventana y anuló la polarización para poder ver mejor el exterior. Una catarata de luz invadió la sala; las paredes inmaculadamente blancas multiplicaron la luminosidad hasta hacerle sentir que estaba rodeado de hielo. Fuera, el paisaje fue componiéndose a medida que su vista se adaptaba a la situación.  No era su mundo natal y muchos aún se sentían incómodos al contemplar aquel yermo rojizo y la enorme luna que se alzaba cada noche en el cielo; sin embargo a él le encantaba: sabía que era su hogar y se había acostumbrado a vivirlo tal y como era. Le fascinaban las enormes tormentas de polvo que periódicamente cubrían gran parte de aquel mundo. Para un arqueólogo como él era el mundo perfecto; aún se levantaban enormes restos de la civilización que les precedió, restos en su mayoría de enormes construcciones en las que aquellos seres debieron de vivir apilados como insectos. Los primeros análisis de las estructuras demostraban que aquellas viviendas eran absolutamente ineficientes en cuanto a la conservación del calor o de la energía; los espacios estaban tabicados con lo que la idea de unos seres sociales era muy difícil de sostener: No encajaba con el concepto de colmena. No terminaba de comprender cómo los habitantes de aquel mundo se encerraban en enormes construcciones comunitarias para después construir de nuevo habitáculos más pequeños en los que conservar la individualidad.

Un suave zumbido a su espalda le hizo saber que los servomecanismos de la puerta la estaban abriendo; volvió la vista y de encontró de frente con el doctor al cargo del cuidado de su esposa.

–  ¿Cómo estás, Doc? -saludó el recién llegado-

–  Esperando noticias, Doc -contestó a su vez-

–  ¿Acaso quieres quedarte ciego? – dijo el médico mientras se dirigía a la ventana y polarizaba el cristal- Pusimos estos filtros para algo.

Ambos se conocían bien desde muchos años atrás; habían nacido en la misma colonia. Se hicieron amigos en la escuela, durante el largo viaje que les llevó desde su mundo natal hasta este que habitaban ahora. Fueron compañeros de estudios hasta la universidad, cuando uno se decantó por la medicina y el otro por la arqueología; se doctoraron a la vez, por eso se referían el uno al otro con un afectivo “Doc”.

–   Tu esposa está bien; no debes preocuparte. –Se acercó a la pared y con un gesto de la mano un panel se deslizó dejando a la vista un recipiente con agua caliente y diferentes infusiones – ¿Tomas algo?

–    No, gracias – respondió con un gesto de impaciencia -. ¿Cuánto crees que va a durar esto? Hace dos horas que no sé nada. Espero que esté todo bien.

El médico levantó la vista al techo con un gesto teatral

–  ¡Padres primerizos! ¡El terror de los médicos!… No tienes que preocuparte de nada –hizo un gesto con los brazos extendidos- Todo el personal de esta institución está atento a la llegada al mundo del vástago del arqueólogo más rebelde e iconoclasta de nuestra historia reciente.

–   No te rías de mí – se puso serio y se acercó de nuevo a la ventana – Sabes que mi teoría será rechazada y enviada a la papelera unánimemente por todo el Consejo Superior: peligra hasta mí puesto en la Universidad…

–   No seas tan pesimista; has creado una corriente de pensamiento, que es más que elaborar una teoría. Has conseguido que un montón de personas presionen para que se investigue en la línea que tú has trazado – se detuvo buscando una cucharilla- ¡Despedirte! No se atreverán a tanto, aunque… – hizo una pausa y miró fijamente a su amigo – he oído que tal vez te sancionen. Lo siento Doc; no pasarán por alto el desafío.

–   ¡Estamos en peligro! No puedo callar después de tantos años viajando por la nada para lograr un mundo que nos acoja ¡Míralo! –despolarizó de nuevo la ventana con un gesto violento- ¡Es hostil! ¡No nos dará oportunidad alguna! – se volvió hacia su amigo – Doc… Tú has visto las pruebas conmigo, te las mostré antes que a nadie: todas las razas que han habitado este planeta han convergido a una. ¡Es como una maldición! –señaló con un dedo al exterior- Estas ruinas no las dejaron ni la primera ni la segunda ni la décima raza que ha vivido aquí; muchos fueron parias del universo, como nosotros que tuvimos que abandonar nuestro mundo. Doc… – miró fijamente al doctor- Tú y yo nacimos en una maldita nave espacial; por mucho que la llamáramos Colonia; nuestra casa era un camarote precipitadamente habilitado por nuestros abuelos para huir del desastre. Muchas de las razas que han habitado este mundo eran como nosotros. Algunas de ellas eran infinitamente más resistentes al cambio genético de lo que somos nosotros… y eso no les salvó – puso ambas manos en los hombros de su amigo- Doc… Tienen que entenderlo; Todas las razas con el tiempo terminaron siendo seres bípedos con simetría bilateral… y en eso es en lo único en lo que se parecieron a nosotros; en todo lo demás… ¡Dios mío! ¿Es que estamos ciegos?

El médico tomó las manos de su amigo y las apartó de sus hombros; no sabía qué decir. Las pruebas que una noche le presentó lleno de entusiasmo parecían consistentes con lo que decía, pero no encajaban ni con la medicina ni con la genética. Pretender que existía un factor ambiental que determinaba a cualquier forma de vida inteligente ajena al planeta a reencarnarse siempre en la misma raza, era poco menos que atribuir a ese mundo una conciencia casi divina. El Consejo no iba a pasar por alto esa aproximación al pensamiento religioso que tantos años había tardado en contener durante el viaje. Pelearon duro contra las sectas y religiones que dividían a los viajeros hasta lograr un pensamiento crítico y coherente con la situación anómala que estaban viviendo. Ahora, un arqueólogo sin conocimientos de evolución o de genética se sacaba de la manga un nuevo apocalipsis, un juicio divino que enfrentaría a todos contra todos hasta la destrucción final. Había grupos en la calle que presionaban a los gobernantes para que hicieran algo. Muchos de esos grupos no habían comprendido el asunto ni la trascendencia del mismo. Algunos pensaban que esa evolución era la razón de la existencia su propia raza; tenían que alcanzar un estado belicista que dictara quién vive y quién muere; achacaban a las razas que anteriormente lo habían intentado no ser “las elegidas”; para esos grupos aquellas eran razas inferiores con las que el planeta había ensayado lo que ellos llamaban “evolución planetaria”. Difundieron octavillas con la frase “El bienestar es el fruto de las batallas y matanzas”; hablaban del siguiente paso, que no sería otra cosa que magnificar el estado actual y convertirlo en una “evolución galáctica”. Otros grupos tomaban un camino diferente: postulaban que el Consejo nunca escucharía los gritos pero tal vez prestara atención a un susurro. Se habían constituido en hermandades herméticas que esperaban conseguir el favor del gobierno dándoles el trabajo hecho. Pretendían usar las Colonias en órbita como un repositorio para la raza; allí se guardarían ejemplares “puros” para refrescar la sangre de los habitantes cuando los síntomas de mutación comenzaran a hacerse evidentes. Ya habían juntado fondos y habían adquirido dos de las viejas naves que rebautizaron como “Perfecta” y “Pacífica”. En la primera querían crear un enorme banco genético con capacidad para replicar ADN y utilizarlo para eliminar los signos de cambio según fueran apareciendo; en la otra pretendían organizar un sistema de gobierno basado en el único código que, según ellos, era compartido por toda la comunidad: El código genético.

La voz de su amigo le sacó de sus pensamientos.

–   Tú tampoco me crees, ¿verdad? No te culpo – se dirigió al estante con las infusiones y comenzó a jugar con los sobres- Créeme; me gustaría, me encantaría estar equivocado; pero sé que no lo estoy. Tal vez me embarque en la Pacifica; me han ofrecido un cargo en su futuro gobierno y la garantía de que mi esposa y mi hijo vendrán conmigo. Además, me permitirán proseguir mis investigaciones.

–   Estás adelantando acontecimientos, Doc – interrumpió el médico- Llevamos aquí casi dos décadas y no se ha detectado ni  un solo caso de mutación que concuerde con tu teoría. Si algo bueno ha traído tu estudio es que se ha realizado un estudio genético de carácter universal; jamás tuvimos datos tan precisos de los cambios de la población a nivel molecular. Te garantizo que seguimos siendo lo que fuimos.

–   El cambio será instantáneo y masivo – rebatió el arqueólogo- No habrá aviso; mutaremos a toque de silbato – se dejó caer desmañadamente en una silla – No habrá tiempo, Doc… No lo habrá.

El buscador del médico iluminó uno de los bolsillos de su bata al tiempo que un zumbido avisaba de un mensaje entrante. El doctor se lo llevó al oído y escucho atentamente; por un momento una nube de preocupación cubrió su rostro, pero un segundo después levanto la mirada hacia su amigo con una sonrisa.

–   Bueno, Doc… ¡A trabajar!

–   ¿Seguro que todo va bien? He visto tu cara mientras escuchabas el mensaje…

–    Querido amigo… –dijo el médico mientras tecleaba hábilmente en su comunicador- Sabes que tu esposa tiene toda mi atención, pero este hospital tiene más pacientes y no todos vienen por algo tan bonito como traer un hijo al mundo – guardó el aparato en su bata- Me llaman de varios frentes, pero me han comunicado que tu esposa estará preparada en diez minutos. ¡Es lo bueno de los partos programados! No hay sorpresas – Dio la mano a su amigo y se encaminó a la puerta- Te veo dentro de un rato para presentarte a tu hijo. Relájate; ¡a partir de hoy vas a dormir bastante menos!

Relajarse no parecía posible en ese momento. Con la espada de Damocles sobre su empleo y un hijo llamando a la puerta el relax se antojaba inalcanzable. Volvió a ajustar la ventana hasta dejar la sala en semioscuridad  y decidió concentrarse en la llegada de su hijo. No había querido saber el sexo; su esposa y él querían disfrutar de la paternidad al máximo. Pensó en su padre; vio de nuevo como su ataúd era arrojado al espacio mientras se agarraba con fuerza a la mano de su madre. En ocasiones echaba de menos el perfecto orden de la Colonia; una vida monótona pero sin sorpresas… Tranquila… el sopor le vencía…

Se despertó en la más absoluta oscuridad; en el exterior la noche era pesadamente oscura; ajustó la ventana a la máxima transparencia pero únicamente logró ver las siluetas del terreno bajo la suave luminiscencia azulada que se desprendía del hospital; ninguna estrella colgaba del cielo. Miró apresuradamente su reloj y descubrió con inquietud que había pasado más de dos horas desde que el médico había abandonado la sala. Los servomecanismos de la puerta llamaron de nuevo su atención y una vez más el doctor atravesó el umbral: su cara lo decía todo: El médico bajo la cabeza sin querer que sus ojos se encontraran.

– No sé qué decirte, Doc; hemos hecho todo lo posible pero…- sus hombros se estremecieron- No ha sido suficiente. – Se acercó a la ventana para esquivar la mirada de su amigo- He tenido que decidir… He creído que tu esposa tenía más oportunidades que el chico… He actuado en consecuencia; pensando qué querrías tú. De verdad, Doc. El chico no tenía posibilidades, no hubiera vivido más allá de unas horas…Como mucho un par de días ¡Parecía que todo iba bien! – se le quebró la voz- ¡Lo siento mucho!

El arqueólogo no se había movido de la silla: estaba congelado. Aún tenía el brazo extendido y la manga recogida mostrando su reloj de pulsera; En la sala el aire parecía gelatina; denso, asfixiante. El procesador de soporte ambiental funcionaba, pero sus sentidos se negaban a reconocerlo. Casi le daba pena el médico; parecía que era él quien hubiera perdido un hijo. Tomó una bocanada de aire antes de hablar.

–   ¿Puedo verlos?

–   Tu esposa está sedada; estará bien, pero por ahora es mejor que duerma.

–    Esa es sólo la mitad de la respuesta, Doc. ¿Qué hay del niño?

–    Verlo no le devolverá a la vida; Ya has sufrido demasiado por hoy, créeme; verlo sería demasiado castigo.

–  ¿Cuánto hace que nos conocemos, Doc? – preguntó el arqueólogo –

–   ¿Qué pregunta es esa? – el médico giro la cabeza hacia él- Desde que nacimos; ¿Por qué lo preguntas?

–   Porque creo que me estás mintiendo.

–  ¡Te estás volviendo un paranoico! ¡Esto no es una de tus malditas teorías apocalípticas! Has perdido un hijo, las cosas no han salido bien, estás dolido, quizás hasta me culpes ahora… ¡Pero no consentiré que me trates así!

–   ¿Por qué te enfadas, Doc? ¿Dónde está tu fama de hombre contenido, de cirujano imperturbable? – se levantó lentamente de la silla- Ahora estoy seguro de que me ocultas algo; y lo voy a descubrir.

–   No digas tonterías; no estás bien. – el médico se colocó entre él y la puerta- Acabas de sufrir un enorme impacto emocional: eso es todo; intenta relajarte. Tu esposa te va a necesitar muy sereno: ha sufrido mucho; aún no sabe nada del chico. No se lo hemos dicho.

Antes de que el médico pudiera reaccionar lo esquivó y salió corriendo por el pasillo; recodaba el lugar al que habían llevado a su esposa. Encontró la habitación con facilidad.

Ella  yacía inconsciente entre una maraña de cables y tubos que conectaban su cuerpo con un pupitre lleno de luces parpadeantes. Reconoció el ritmo firme del electrocardiograma y respiró  tranquilo al ver que estaba viva. Estaba tomando su mano cuando un ruido llamó su atención. No se había fijado en el pequeño nicho que había en un lateral de la habitación; prestó atención. El ruido se repitió y ya no tuvo dudas: era el llanto de un niño. Temía lo que se pudiera encontrar. Lentamente apartó la sábana que cubría al niño. Las rodillas le fallaron cuando vio lo que había en la cuna.

–    Te dije que no lo hicieras, sonó la voz jadeante del médico desde la puerta- Aléjate de él, por favor…

Lo hizo; poco a poco se plantó delante del espejo del baño abrió el grifo y se refrescó la cara.

–   Sabía que la mutación estaba a punto de comenzar… pero no esperaba esto, Doc. ¿Has visto sus manos? Tienen… ¡tienen cinco dedos! Y sus ojos…- rompió en llanto- …Dos horribles ojos azules… ¡Azules!

Intentó serenarse: rebuscó en el bolsillo hasta encontrar un pañuelo y lentamente comenzó a secarse las lágrimas que manaban de su amarillo y único ojo.

Written by aitztv

7 marzo, 2015 at 5:33

¡Feliz aniversario transgénico!

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De un  tiempo a esta parte me estoy transformando en un cascarrabias. Supongo que es cosa de la edad o de que cada vez me veo rodeado de más gilipuertas y eso siempre le exalta a uno que va poco a poco perdiendo la paciencia.

Voy descubriendo que las personas tienen ciertos resortes que son sencillísimos de activar; mucho más sencillo cuanto mas membrillo es el individuo con el que hablamos. Aquí, en Filipinas, mencionar que uno no es creyente de obligado canapé ecuménico es suficiente para que le retiren la palabra – juro que me ha pasado-. En general si a un joven le mencionas la palabra “ecológico” muta en una encendida defensa de las ballenas, de la vida natural y de los chicos del “pis verde”, es decir, del greenpeace. Lo curioso es que para todo esto no hace falta saber una palabra de ciencia; vale con ponerse el atuendo apropiado, como si con ponerse una peluca desgreñada y una chupa de cuero fuera condición suficiente para ser una estrella del rock, aunque uno no sepa una palabra de música.

En los últimos tiempos voy viendo cómo esto también se ha contagiado a la fotografía. Yo nací entre fotógrafos. Mi abuelo era fotógrafo retocador, de los que hacían aquellos retratos de minuto, llamado así por que ese era el tiempo que uno tenía que estar quieto delante de la cámara. Mi padre fue fotógrafo y cineasta profesional, tanto en el sector industrial como en el del entretenimiento, si uno considera entretenidas las películas de Alfredo Mayo. MI madre trabajaba en el cuarto oscuro de un célebre laboratorio bilbaíno, escogiendo el papel adecuado a cada toma, dentro de aquella  – no se si decir- profesión llamada “tirador”. En resumen; Tomé biberones de ácido acético desde pequeño, a lo que hay que sumar mis estudios de televisión y mi interés en las nuevas tecnologías. Todo ello me llevó hasta a hacer un curso de antenista antes de que llegara el boom de las antenas parabólicas, que un servidor ha instalado en dos continentes, aunque haya quien piense que fue por casualidad. He pasado más de veinte años trabajando de profesor de audiovisuales, lo que me ha llevado a enseñar radio, televisión y por supuesto fotografía, pudiendo ser de los que aún pueden decir que ha revelado a color… a mano. Pues bien: Nunca me he llamado a mí mismo fotógrafo.

Me pone los pelos como escarpias la alegría con la que uno se compra una cámara de fotos con la que ametralla a diestro y siniestro y se autodenomina fotógrafo. Los más cursis ponen photographer, porque mola más, ya se  sabe: mucho mejor en Inglés. Pamplinas aparte, hoy en día sacar una buena foto a un paisaje es más fácil que fallar en el disparo. No eres un buen fotógrafo: es que el paisaje es bonito. Lo mismo podemos decir con fotografiar a personas agraciadas. Hacer fotos a gente no es hacer retratos y si necesitas que te explique esto es mejor que vendas la cámara y te compres un teléfono móvil de última generación: vas a obtener el mismo resultado pero con menos artificio.

Otra especie que rueda por el planeta es la de los astrónomos aficionados. Uno ha pasado muchas noches al sereno para poder ver con el rabillo del ojo (visión lateral) ese puntito de luz tan esquivo. Otros se compran un telescopio y se autodenominan “astrónomos aficionados”. Pues no. eres un “aficionado a la astronomía”, como un servidor y otros miles de tales individuos que habitan el orbe.

Esto es lo que pasa con la mayoría de los ecologistas, calentólogos de salón, y demás bestias pardas que habitan los bosques en primavera. La inmensa mayoría no han abierto un libro en su vida. Para ésta gente la vida consiste en copiar y pegar links que ni han leído ni han contrastado. Lo malo es que su vida fuera de internet supone exactamente lo mismo: copiar y repetir lo que otros a su vez han copiado y repetido sin molestarse en saber si es correcto o si es simplemente verdad. Para ser ecologista al parecer sólo hay que repetir un mantra tres veces al día.

Lo transgénico es malo, lo ecológico es bueno. Monsanto mata gente, Greenpeace salva ballenas. Monsanto mató a Kennedy a Viriato y al mismísimo Cid campeador.

Ya tienes el kit básico de ecologista. No necesitas más. eso te abrirá las puertas de cualquier conversación y te cerrará el intelecto para el resto de tú vida.

Moviéndonos en ese orden, hay quienes señalamos aquello de que la insulina es de origen transgénico y que ningún miembro del Greenpeace o de cualquier organización similar elige morirse antes de usarla. Algunos argumentan que es que la insulina se purifica antes de su uso en humanos y por lo tanto ya no es transgénica. Bien: eso es una falacia. las transgénesis implica que un organismo exprese caracteres de otro. Por ponerlo en clave de humor; si consiguiéramos que un pollo expresara los genes de un centollo quizá obtuviéramos pollos con  ocho muslos y así se discutiría menos al sentarse a comer. Volviendo al mundo de la ciencia los investigadores  hacen que una bacteria (la célebre E. coli) exprese la insulina humana. Sin embargo la insulina es una proteína que consta de dos cadenas plegadas de determinada forma. La E. coli sólo produce las cadenas, denominadas  Cadena A y Cadena B. Para conseguir que ambas se plieguen se le encarga la misión a otras E. coli –absolutamente inofensivas- que terminan el trabajo. Ahí llegará el proceso de “purificación” que consiste en eliminar los restos de E. coli. Queda claro que la insulina es un producto procedente de la transgénesis pura y dura y que los que utilizan la “purificación” como disculpa simplemente mienten o no se han informado correctamente.

Estos días se celebra el aniversario de la creación de la insulina sintética, uno de los grandes logros de la medicina que  -una vez más- pasa desapercibido por la falta de preparación de la mayoría de los informadores y periodistas de éste país. Para obtenerla al estilo tradicional –de las glándulas del páncreas de animales de granja- hay que procesar 4000 kilos de glándulas para obtener medio kilo de insulina, a la que mucha gente era alérgica por proceder de otro animal. La insulina transgénica es exactamente igual a la humana. Fin de la cita.

No hace muchas días, el ocho de agosto, unos energúmenos quemaron aquí en Filipinas, una plantación de arroz dorado. La causa fue que el arroz dorado es transgénico y por lo tanto, para estos seres mononeuronados, peligroso.

En los años 80 varios gobiernos, entre ellos el filipino, pidieron a la comunidad científica la forma de paliar la ceguera infantil causada por la contumaz falta de la Vitamina A. Esta vitamina es conocida como retinol por su importantísima influencia en la salud de las retinas, pero también es importante en la formación de los dientes, tejidos blandos y óseos, membranas mucosas y piel. En muchos países asiáticos, los niños pasan de la leche materna a papillas de arroz, generalmente descascarillado, que si bien proporciona energía no aporta prácticamente nada de  Vitamina A. El brócoli, la calabaza, la zanahoria, las hortalizas de hoja verde, etc. son fuentes de beta caroteno, que es un estado previo de la vitamina A. La leche y los huevos la proporcionan directamente. Esto alimentos no se dan bien en ciertas parte de Asia o son demasiado caros para las gentes humildes que subsisten básicamente de arroz. La ciencia propuso que el arroz aportara beta caroteno en sus partes comestibles y se comenzó a trabajar sobre ello. Se llama Golden Rice, porque el arroz toma un tono amarillento, como pasa con la mayoría de los vegetales que son fuentes de beta caroteno, y fue creado por el Dr. Ingo Potrykus. Para 2005 se había desarrollado un cultivo capaz de suministrar 25 veces la vitamina A del original. Sin este arroz, unos 500.000 niños al año padecerán ceguera. La investigación se hizo gracias a las donaciones de patentes y estudios de las empresas comprometidas y se contuvo el precio en 2,5 millones de dólares. Nadie se lucra del arroz dorado. Los activistas anti-transgénicos quemaron la posibilidad de esos niños de no ser ciegos en el futuro. Greenpeace se ha manifestado en contra del arroz dorado, y lleva bloqueando su uso para los seres humanos más de diez años. la consecuencia es, y cito textualmente, que “Desde la invención del Arroz Dorado en 1998 entre cuatro y ocho millones de de niños han quedado ciegos, casi la mitad de los cuales ya han muerto. Sin duda, esto constituye "un gran sufrimiento o lesiones graves al cuerpo o la salud mental o física". Greenpeace sigue oponiéndose a estas pruebas de campo.” Esto lo dice hoy Patrick Moore, cofundador de Greenpeace que considera la actitud de la organización un crimen contra la humanidad. Recientemente la fundación Gates (si, la de Bill Gates y su esposa) están liderando las acciones para poder llevar a las personas, a los niños, este producto en 2015. Los ensayos que se llevan a cabo desde 2005 han demostrado la absoluta seguridad de este arroz para los humanos (algo que no se puede decir de los cultivos ecológicos): os remito a un post de J.M. Mulet. También es significativo que el principal opositor a los transgénicos, Mark Lynas, se haya desmarcado de la organización y ha publicado en rueda de prensa que toda su posición a los transgénicos se fundamentaba en “mitos urbanos”. cito:

1. “Supuse que (los transgénicos) aumentarían el uso de productos químicos. Resultó que para el algodón y el maíz se necesita menos insecticida”.

2. “Había asumido que los transgénicos sólo beneficiaban a las grandes empresas. Resultó que miles de millones de dólares en beneficios fueron obtenidos por pequeños agricultores”.

3. “Supuse que nadie quería transgénicos. En realidad ocurrió que el algodón Bt fue pirateado en la India y la soja en Brasil porque los agricultores estaban ansiosos por usarlos”.

4. “Asumí que los transgénicos eran peligrosos. Resultó que era más seguro y más preciso que el mejoramiento convencional mediante mutagénesis”.

No quiero extenderme más: Los aficionados han contribuido en muchos caso al desarrollo de la ciencia, como en el caso de la astronomía. En otros, se han limitado a prostituir ideas, bañándolas de mentiras y tapándolas con verdades a medias.

Opinar es sano, del debate nace la conclusión. Obstinarse en las ideas que la ciencia objetivamente demuestra equivocadas sólo es indicador de inmadurez. La ciencia nunca niega o afirma nada, simplemente lo duda y de la duda sale el conocimiento.

La razón siempre será más poderosa que la revelación.

Written by aitztv

10 septiembre, 2013 at 6:19

El maldito número de Avogadro

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Avogadro Corría un nueve de agosto, como hoy, hace 236 años. Nacía en Turín un hombre, noble de cuna, que nos trajo a mal vivir a todos los estudiantes de aquel meteoro fugaz llamado el BUP. Así fue. Durante nuestra tierna infancia y nuestro veranillo de corrupción nos abrasaron con la teoría de conjuntos, los diagramas de Euler-Venn y el brazo incorrupto de Santa Teresa. Después llego el bachiller unificado polivalente y nos tragamos a Avogadro, A Gay-Lussac y Schrödinger. También estudiábamos la Regla de Pauli, lo que teniendo una compañera de clase que se llamaba precisamente Pauli no es de extrañar que la buena mujer eligiera  estudiar por letras.

El bueno de Avogadro colgó la abogacía –quizá lo de ser el Abogado Avogadro le produjo el mismo vértigo que la mencionada Pauli- y estudió ciencias. Los nobles tienen estas cosas: O se hacían militares o científicos, algo que en ocasiones compartían con los hábitos, los religiosos y los otros hábitos. Con la que está cayendo quizá al final sean sólo los ricos los que puedan estudiar mientras los demás rebuscamos en las basuras. Por aquella época la ciencia tenía un problema gordo entre manos. O estaba fallando la elegante teoría atómica de Dalton, o los experimentos de Gay-Lussac tenían un error que nunca era descubierto. No vamos a entrar en farragosos parajes demasiado científicos (digo esto para que no se note que no me acuerdo de nada de lo que estudié) pero digamos que Avogadro consiguió enunciar una teoría que conciliaba  esas dos realidades científicas. Lo publicó primorosamente en una obra titulada “Ensayo sobre un modo de determinar las masas relativas de las moléculas elementales”. Gracias a él sabemos que los gases simples son diatómicos o que la fórmula del agua es H2O. Pero su trabajo permitió que posteriormente alguien pudiera calcular cuantas partículas hay en un mol de cualquier sustancia; ese número se llama en su honor la constante de Avogadro y es un número aterrador:

N_{\rm A}=6.022\ 141\ 39(27)\times 10^{23}\ \mbox{mol}^{-1}

¿Qué tiene de especial éste número?, primero que determina que en un mol de cualquier sustancia hay exactamente ese número de partículas, lo cual viene estupendo para calcular pesos atómicos, pero veamos ahora el lado tenebroso. ¡Estamos hablando de una cifra de 23 ceros! Para quien lo quiera saber supone seiscientos dos mil trillones. SI queremos jugar a los números, desde que nació cristo hasta el principio de este año han transcurrido 63.481.968.000 segundos: una nadería comparada con los que puede haber en un mol de una substancia. Piensa que en un vaso de agua – supongamos un cuarto de litro- hay  13,89 moles. Se nos hace complicado pensar en esto a los que aún contamos con los dedos. Ahora vamos a jugar un poco.

Tomamos 1 mol de sal  (58.3 g) y lo disolvemos en un litro de agua. hasta aquí es fácil ¿no? Ahora separamos un centímetro cúbico de esa agua salada (1 ml en volumen), poco menos que un dedal, lo que podría ser una dosis. Si dividimos el número maldito entre mil sabremos cuantas moléculas de sal quedan en ese dedalito que serán 6,02 x 10 seguido de 20 ceros. Y ahora… ¡Magia! Vamos a fabricar un medicamento homeopático con este mililitro de agua salada.

Como sabéis la homeopatía nos cuenta cómo a mayor dilución mayor es el poder curativo de una sustancia. No es extraño encontrar preparados homeopáticos al 60 o al 80: eso significa que el principio se diluye en 10 partes de agua 60 u 80 veces: Seamos conservadores. Vamos a preparar Sal en una dilución 30. esto equivale a dividir el número de moléculas que teníamos entre 10 seguido de 30 ceros. Resultado: 0,000000000602 moléculas. Es decir. Nada.

Esa es la única verdad sobre la homeopatía que debes conocer. Que para que una sola molécula de agua salada llegara a tu cuerpo, necesitarías beber como 6000000 (sí, seis millones) de vasos de agua, algo así como millón y medio de litros. Mucha agua, si, pero a precio de medicamento.

Avogadro (por favor, evitar decir su nombre en alto con el tono de Robert de Niro en “El Cabo del Miedo) ya nos había facilitado las claves para comprender que esto de la máxima dilución no va más allá de una teoría medieval sin contenidos ni substancia. Ahora le toca a cada uno decidir si quiere vivir en el siglo XXI o en la edad media.

Written by aitztv

9 agosto, 2013 at 4:44

Soy de ciencias ¿Y qué?

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Soy una persona muy ocupada y con horarios poco habituales para el común de los trabajadores. Paso muchas, quizás demasiadas, horas con la nariz pegada a monitores de televisión y ordenadores y apenas me queda tiempo para leer. En este escenario a veces me tengo que conformar con una mirada rápida a internet para no estar demasiado desactualizado (manda narices la palabrita). Esta es la razón por la que cuando leo algo que podría ser interesante y resulta ser una panfletada me agarro unos cabreos de dimisiones bíblicas y navegables.

Cae en mis manos –es un decir- un post publicado en la sección de ciencia del diario Público: lo firma Esther Vivas, quine se declara activista y periodista. Empezamos mal: ser activista y periodista es como ser calvo y rubio; puedes haber sido ambas cosas pero nunca al mismo tiempo. Así como siempre he pensado que  los licenciados en medicina que rechazan la medicina alopática (la medicina en su sentido tradicional, la que se estudia en la facultad) y abrazan la homeopatía, la acupuntura y otras insensateces semejantes, deberían devolver su título a la universidad, lo mismo pienso de los periodistas que no informan y que deliberadamente retuercen las verdades para intentar grabar a fuego sus opiniones en los pliegues de las meninges del respetable. En mis más de 26 años de docencia siempre he intentado poner en la cabeza de mis alumnos que una noticia debe cumplir tres requisitos cada uno de los cuales es condición necesaria y no suficiente por separado. Para que lo que cuentes sea de verdad una noticia tienen que ser algo nuevo, interesante y cierto. Que mi tía se compre un paraguas es cierto y nuevo, pero no interesante, por lo tanto no es noticia: Que Charles Lindbergh cruzó el Atlántico es muy interesante y cierto, pero no es nuevo: no es noticia. Obviamente si lo que cuentas no es verdad, tampoco es noticia. Es tan simple como eso.

Ayer (ayer en Filipinas) mantuve una cambio de impresiones cordial con un biólogo a quien sólo conozco de internet. En un momento de la conversación en el que yo fui inadvertidamente ambiguo me puntualizó :

“la ecología es la ciencia que estudia la relación entre los seres vivos y su entorno, como bien dices estudia hechos y no opiniones, eso es cosa del ecologismo que no tiene absolutamente nada que ver con la ecología ”

Al momento me vino a la cabeza un párrafo de mi biólogo de cabecera -todos tenemos vacas sagradas- Jean Rostand en que que relata cómo estaba charlando con una señorita y al explicarle ciertas cosas ella respondió”:

“es que la biología es una cosa y la vida es otra”

¡Oh My God! –como dirían aquí- O sea ¿Que el ecologismo no tiene nada que ver con la ecología? Ahora empiezo a entender muchas de las mamarrachadas de los calentólogos, ecologetas y algoreros de salón. Para ser ecologista no es necesario saber una palabra de ecología. Por extensión esto me lleva a pensar que tal vez los artículos de Esther Vivas nada tengan que ver con el periodismo. Desde luego comparar una hamburguesa obtenida aplicando biotecnología con el monstruo de Frankenstein nos demuestra dos cosas: que no sabe una palabra de biotecnología: que  no ha leído la maravillosa novela de Mary Shelley.  Dentro de la línea de los que se creen iluminados por el dedo dorado de la razón absoluta, hace un ejercicio de pisuerguismo para deslizarnos la noción que que hay que ser vegetarianos y buenos chicos y chicas. Esta chica es tan limitada que nos hace creer que esa hamburguesa ha costado 250.000 euros, sin tener en cuenta que ese no es el coste de la hamburguesa, sino el coste de una compleja y lenta investigación que ha conseguido crear proteínas prácticamente de la nada. ¿Cuanto costaría el primer coche si le aplicamos todo lo que costo de crear el combustible, las aleaciones, las ruedas? ¿Cuanto costaría una prenda de vestir si le aplicamos a ella sola todos los gastos?… Sin embargo estoy seguro que incluso la autora usa a menudo el coche u otro transporte y se cambia de ropa diariamente. Ella llama a un logro sin precedentes “hamburguesa Frankenstein” y yo a su poco más que redacción escolar “artículo IKEA” porque no es más que un trabajo de carpintería periodística con la habitual mezcla de verdades a medias, un par de mentiras y algunas opiniones.

Activistas de salón, bañados de esa retroprogresía que a decir verdad, en los tiempos que corren resulta algo ñoña. Informa si sabes informar y si no, estás mejor con la boca cerrada. Dinos si la hamburguesa tenía las mismas calorías que las de origen animal, cuéntanos que características organolépticas tenía, qué describieron los que la probaron. Dinos algo que no sepamos, porque tu opinión, a la inmensa mayoría de los que aún acudimos a las secciones de ciencia de los diarios, nos importa un bledo, orgánico o transgénico. Confío en que cuando enfermes (no te lo deseo, por supuesto) rechaces la medicación que sea de origen transgénico, por citar algo por encima, la insulina, la hormona de crecimiento, interferones y anticoagulantes.

Mi hija es vegetariana y no tengo ningún problema con ella. Se sienta a la mesa y evita los alimentos de origen animal. Como aún es menor de edad cada poco tiempo se le hace un análisis para comprobar que no le falta nada. De momento va bien y espero que así siga. Sin embargo, los intolerantes “comedores de acelgas” como los llama Jeremy Clarkson me sacan de quicio. Tengo dientes de omnívoro y la longitud de mis intestinos dice lo mismo. Dejad de pontificar y de adoctrinar desde vuestras endebles atalayas. No me volváis a decir lo que tengo que comer. ¡Que soy de ciencias, coño!

Written by aitztv

8 agosto, 2013 at 12:21

Calentólogos de barra de bar

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lamento decir esto pero tengo seria dudas de algunos que anuncian un final apocalíptico del mundo a causa de un calentamiento global. De momento lo único que se calienta por encima de sus posibilidades, como diría el gobierno, son mis meninges intentando digerir todo lo que los expertos, expertillos y expertetes nos cuentan a su manera. No creo que la acción del hombre esté siendo muy saludable para el planeta, no quiero justificar los errores cometidos en ese sentido por la humanidad: estoy seguro de que hay muchas cosas que podemos hacer para aplicar a la salud planetaria el principio de la prevención antes de entrar en el capítulo de la curación. Sin embargo no doy un duro por las gestiones del Al Gore y su cohorte de conferenciantes a 240.000 euros las charleta.  El llamado “Eco-Mesías” se está forrando porque la mayoría de nosotros somos en este tema unos auténticos palurdos que nos comemos cifras, estadísticas y palabras bonitas sin masticar; nos encanta poder decir que estuvimos en una conferencia de Al Gore sobre el medio ambiente: ¡ Es tan “cool”! Si hasta tuvo de intermediario al omnipresente Juan Verde, que le hacía juego con las espinacas del plato vegano. Nos sentimos muy ecologistas mientras Al gore medita sobre su importante misión planetaria jugando al golf con su carrito; híbrido ¡por supuesto!.

Mientras estos “ecolo-jetas” de cartón piedra meditan sobre la aportación al efecto invernadero del CO2 procedente de la flatulencia del tofu ecológico, la actividad en internet se multiplica. Cualquier membrillo con un termómetro se transforma en apóstol del calentón y publica sus impresiones, igual que hago yo, para que el mundo tenga una conciencia “holística”, palabra de moda, de su situación medioambiental. Gracias a estos calentólogos nos encontramos la web llena de palabras, palabras y más palabras, pero pocos hechos globales que avalen una catástrofe Algoriana más allá de algunos fenómenos locales; vamos, que el tema holístico se cae a cachitos. Una mirada por encima en la web nos cuenta que:

CALENTAMIENTO globalEl planeta se está calentando.

El planeta se está enfriando.

El ártico mengua.

El Ártico crece.

Las especies migran al norte por causa del cambio climático.

Las especias migran al sur por causa del cambio climático.

las especien no migran y se quedan donde ENFRIAMIENTO globalestán por causa del cambio climático.

Los glaciares crecen.

Los glaciares decrecen.

El nivel del mar sube.

El nivel del mar baja.

la capa de ozono decrece.

La capa de ozono crece.

Gráfico-nivel-del-mar-300x232la fortuna de Al Gore crece.

La fortuna de Al Gore crece (Mira, en eso todos están de acuerdo)

Puede parecer una locura, pero todo lo que está escrito ahí arriba lo podéis comprobar  con una búsqueda por internet. Encontraréis gráficos, datos, avales científicos, experiencias personales, mensajes de marcianos, apariciones marianas y restos paleo-arqueológicos de un hecho irrefutable y lo mismo para todo lo contrario que también es irrefutable. Me recuerda una conversación hace muchos años con unos ancianos que ante la pregunta de su secreto para la longevidad uno decía: “He llegado a esta edad porque he comido sea_level_2010.jpg.pagespeed.ce.f66VBaMoTLmucho queso”, mientras el otro aseguraba  que “He llegado a esta edad porque nunca he probado el queso”.

Personalmente tengo una duda seria. No se si comprarme un abrigo de piel de pecho de oveja sintética o unos gayumbos hiperventilados de plexiglás estampado. Se me plantea la duda de si me acabaré muriendo de calor o de frío: lo que esta claro es que ya no me queda la opción de morirme de viejo, como los del queso. No se si mañana al abrir la puerta de casa me encontraré el océano y me podré dedicar a la piscicultura doméstica o me comerá un oso polar jubilado que ha venido a pasar las vacaciones a Benidorm con la parienta.

AUMENTA el agujero de ozonoNo quiero banalizar el hecho de que podemos ser mejores con el planeta, es decir, mejores con los seres vivos del planeta, Pero rogaría que tampoco los calentólogos lo banalicen. Me quiero poner en la piel de un joven preparando un trabajo para clase o de alguien que se quiera formar una opinión. Es imposible llegar a una conclusión porque me temo que hay intereses en que esto sea especialmente enrevesado. Intereses como los de Al Gore, eco-chorizo profesional, empresas que obtienen subvenciones por desarrollar tecnologías tan verdes como ineficientes, políticos que en vez de chaqueta se cambian de color y se vuelven “verdes” y gobiernos que DISMINUYE el agujero de ozonohábilmente desactivan la opinión pública de temas muy serios mientras los ciudadanos se embelesan tratando de escuchar cómo crece la hierba. Nos sentimos más cómplices del planeta cuantos más cubos de basura diferentes tenemos en la casa o cuando compramos un árbol de plástico en navidad. Sin embargo no nos aterra la cifra de casi dos metros cuadrados de campo de golf por españolito, consumiendo agua y recursos, desplazando especies autóctonas para disfrute de unos pocos, ente ellos Al Gore, señora y séquito.

Nuestro planeta es muy fuerte y si le damos una oportunidad se recuperará sin duda Pero si no lo hacemos seriamente no moriremos de frio, de calor o de viejos: Nos moriremos de asco.

Written by aitztv

17 febrero, 2013 at 13:11

Quemadle vivo, pero que no sufra.

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220px-Giordano_Bruno«El martes por la mañana en Campo de’ Fiori fue quemado vivo ese malvado fraile de Nola, el que se mencionó antes: el más obstinado de los herejes, y debido a que había formado en su imaginación determinadas creencias contrarias a nuestra fe, y en particular sobre la Virgen María y los santos, este malvado hombre quiso morir obstinado en sus creencias. Y dijo que moría como un mártir, y voluntariamente, y que su alma ascendería con el humo hasta el paraíso. Bueno, ahora verá si dijo la verdad».

Hay todavía por ahí nos cuantos beatopitecos empeñados en defender a las religiones de las causas contra los científicos y pensadores argumentando que nunca la iglesia ejecutó –eufemismo por asesinó- a nadie por causas que no fueran teológicas. Técnicamente no les falta razón; si te queman vivo por hereje es un argumento teológico. La pena es que es una falacia tan obvia que no merece la pena gastar un segundo en explicarla.

En el año 2000 Juan Pablo II pidió perdón por la atroz muerte de Giordano Bruno, aunque inmediatamente después los cardenales Ángelo Sodano y Paul Poupard aclararon que sólo hablaban de su profundo pesar de que a Bruno lo quemaran vivo, pero que en ningún caso eso significaba la aceptación de sus teorías. Es curioso como cuando una religión dice que dios hizo al hombre en un ejercicio de alfarería hay que considerarlo un hecho y no desdice a quienes lo aceptan literalmente, pero si alguien dice que la tierra gira en torno al sol, eso es una teoría inaceptable. Pero veamos: ¿Qué dijo Giordano Bruno que la iglesia no puede aceptar?

Pongamos primero en contexto a Bruno, que no sólo consiguió que lo odiaran los católicos sino que logró lo mismo de luteranos y calvinistas. De hecho fue sacerdote Dominico y después se unió al calvinismo. En realidad da lo mismo. Los calvinistas ordenan a las personas por la voluntad divina y los luteranos por su fe, argumentos todos ellos muy mesurables y objetivos, como podemos ver. Sería injusto hablar sólo de las atrocidades de la iglesia católica sin pasar por los oficios que estos movimientos basados en el cristianismo perpetraron. Unos y otros tienen sangre en las manos.

platonGiordano Bruno creía profundamente en el pensamiento de Parménides (buscad en el libro de “filo” de tercero de BUP) que en parte aparece también en las obras de Aristocles (Platón, para los amigos), Empédocles o Demócrito. pero quizá su influencia más profunda la tomo de Nicolás de Cusa, gran reformador y uno de los padres del pensamiento renacentista. Fue creador de ideas muy complejas sobre el ser, pero quizá su mayor aportación fue concluir que la humanidad está en todos los hombres y la divinidad en todas las cosas. Este pensamiento roza el animismo, pero Bruno se atrevió a atravesar esa frontera para afirmar hemos descubierto el infinito efecto de la infinita causa (…) y sabemos que no hay que buscar la divinidad lejos de nosotros"

Pensaba que Copérnico se había quedado corto y que el heliocentrismo no era sólo una explicación de la mecánica celeste sino que albergaba en su interior consecuencias filosóficas de mayor calado. Hizo una maravillosa pirueta mental para terminar con la bóveda celeste y expandir la idea del universo hasta el infinito, donde él situó más sistemas solares, más galaxias, más planetas… Y da un paso más aún: si el universo es infinito todos los puntos, y a la vez ninguno, son su centro. Por lo tanto, dada la innegable existencia de dios, éste debe de estar en todos los puntos a la vez y dado que esos puntos puede ser infinitamente pequeños (recordemos que todos los hombre tienen su parte de humanidad por pequeña que sea), dios está en todas y cada una de las cosas que existen porque la potencia creadora es imposible de limitar. En resumen: el mundo tiene alma.

“Por pequeña e ínfima que se conciba una cosa, tiene en sí una parte de substancia espiritual, la cual, si se encuentra bien dispuesta la materia, la lleva a ser planta o animal, y forma los miembros de cualquier cuerpo que comúnmente se considera animado. Pues el espíritu se encuentra en todas las cosas, y no hay corpúsculo , por mínimo que sea, que no contenga en sí una porción de él suficiente para animarlo" De la causa, principio y uno. Giordano Bruno.

Esto planteaba varios problemas:

Uno, que la santísima trinidad no tiene sentido y por lo tanto no existe. No es más que una interpretación limitada de la infinitud de dios, por lo tanto obra del hombre y no contemplada en la intención del creador. Dos: En el universo infinito hay más planetas como el nuestro que sirven de morada a más personas como nosotros y que por lo tanto han recibido o recibirán la visita de Cristo.

Pero el problema serio para la Iglesia era que si había más planetas y por lo tanto más fieles en ellos, necesariamente tenía que haber más “papas” y eso era simplemente inaceptable. poco a poco comenzaron a aparecer testigos de que además de pensar de ese modo, Giordano Bruno, había dudado de la virginidad de la madre de Cristo,  de que el pan se transubstancie en carne,  de los santos, de Moisés – de quien dijo se inventó las tablas de la ley- y hasta de la voluntad de cristo de ser torturado y ejecutado.  Si fuera cierto, Giordano Bruno había dicho lo que todos los seres humanos pensamos cuando usamos la razón.

FInfo_20090304_giordano_bruno_rogoDurante 8 años hubo interrogatorios y torturas que no hicieron más que terminar por reafirmar a Giordano en sus ideas hasta que por fin llegó la sentencia y la ejecución de la misma con una lóbrega ironía entre sus líneas. Debe ser quemado vivo en la hoguera, pero sin que sufriera. Fue exhibido públicamente con el sambenito, para que sirviera de ejemplo de lo malo que es pensar, y posteriormente atado a la pila y prendido.

“Tal vez tenéis más temor vosotros al pronunciar mi sentencia, que yo al recibirla”

Se desconoce si esta frase la pronunció el reo o es una aportación de la transmisión oral de la historia. Lo cierto es que Giordano Bruno tenía razón entonces y la Iglesia sigue sin tenerla hoy en día.  los filósofos, decía Giordano,  no debían implicarse en el gobierno de las personas, y los teólogos no debían entrometerse en el trabajo de los filósofos, quienes deben trabajar en la razón y no en la fe. Corría el 17 de febrero de 1600.

 

“I cleave the heavens, and soar to the infinite.
What others see from afar, I leave far behind me.”

‘Yo escindí los cielos, y se elevan al infinito.
Lo que otros ven desde lejos, dejo muy por detrás de mí. ‘
– Giordano Bruno

Written by aitztv

17 febrero, 2013 at 10:02

“Eppur si mouve” Galileo contra el Padre Apelles

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índiceNo me atrevo a hablar de justicia divina ni de karma, sean estas cosas lo que sean. No me atrevo porque fundamentalmente no creo en ellas. Ya se me pasaron los años de perseguir platillos volantes por el monte o de intentar saber si la Ouija es algo más que un sorprendente juego de salón. Tal vez todo lo que conocemos bajo esos nombres tan sonoros no es más que una versión chusca de la casualidad dispuesta a demostrarnos que entre la realidad y la ficción la frontera esta custodiada por la voluntad de creer. Las religiones –todas- nos han demostrado que pueden existir cosas simplemente porque un número suficiente de personas dicen que existe. No es diferente a la historia del elemento “nebulium” o a los “Rayos N”; Jamás existieron pero hubo un momento en el que famosos investigadores eran capaces hasta de medir sus efectos y cuantificar sus propiedades.

Hoy es 15 de febrero y el mundo amanece aturdido al descubrir la aplastante fragilidad de nuestro planeta azul. Han bastado unas piedras despistadas sobre Ucrania para que uno de los terrores más profundos del hombre se ponga de manifiesto. Hoy es el día en el que el Jefe de la tribu de Asterix, aquel que decía que sólo temía que el cielo cayera sobre su cabeza y que eso no pasaría hoy,  miraría hacia arriba con disimulo a ver si le daba tiempo a esquivar los pedruscos que, sin duda, superarían en tamaño a los mayores menhires de toda la Galia. La Casualidad, uno de los principios inmutables del universo, ha querido que hoy sea también el día en el que celebramos el 449 aniversario del nacimiento de Galileo, el mismo al que unos frailones tan incultos como soberbios (me temo que en eso seguimos en el siglo XVII) le obligaron a renegar de su mecánica celeste.

maximosolarmanchasDicen que la Coca cola se bebe en la sala y la Pepsi en la cocina: de igual modo Galileo hablaba como Aristóteles en la sala, pero en su cocina se estaba transformando en un convencido seguidor de Copérnico; Traducido: Públicamente presentaba la teoría geocéntrica pero el sabía que lo correcto era el heliocentrismo. Pese a ser matemático decidió basarse sólo en las pruebas que pudiera hacer públicas a los ojos de sus coetáneos. El Santo Oficio podía deshacer cualquier teoría como lo hacen los malos autores de ciencia-ficción. No necesitan más que un rayo de naturaleza desconocida –los autores- o una oportuna intervención divina – los religiosos- para poner todo en su sitio. Hay que ver lo ocupado que está dios para demostrar que existe. Cuando Galileo  por fin decide presentar una defensa sobre la teoría heliocéntrica la argumenta con pruebas experimentales, que pueden ser repetidas, como ordena la praxis de la buena ciencia. Ya llevaba tiempo Galileo experimentando con sus telescopios -bastante malos en su mayoría, según el mismo llegó a reconocer- gracias a los cuales pudo ver los cráteres de la Luna, las manchas solares y otras series de elementos que demostraban que el Universo no era perfecto. Acababa de reducir a polvo los Postulados de Ptolomeo y causar una úlcera a los Jesuitas. Uno de estos jesuitas era Chistoph Scheiner. Este religioso había descubierto –según él- las manchas solares (en realidad las descubrió Fabricius) y sostenía que no estaban en la superficie del sol, sino que se trataba de planetoides (la definición de planeta entonces no era la misma que hoy: la Luna y el Sol se consideraban también planetas) que se movían entre la tierra y el propio Sol.  Scheiner era un magnífico investigador, pero su necesidad de acomodar sus descubrimientos a lo políticamente correcto le obligaban a callar. A fin de cuentas el sol no podía, no debía, de tener manchas. Pero Scheiner no podía callar, así que pidió a un amigo que publicara su descubrimiento bajo un pseudónimo. Por chocante que parezca el pseudónimo fue “Apelles Latens Post Tabulam” o más sencillo: Padre Apelles. ¿De nuevo el karma?

nicolás masloff paraguayGalileo había observado también las lunas de Júpiter – él las descubrió- y por supuesto sabía que giraban en torno a Júpiter (en esta época lo podéis ver brillando en el cielo si miráis al sur) y no a la tierra ni al Sol. Quedaba claro que no todo giraba en torno a la tierra.  Compiló todo esto en su “Sidereus Nuncius” pero cometió un error: se mofó –con razón-  de sus detractores abiertamente, lo cual era equivalente a mofarse de la posición oficial del clero. Por eso entró en la ecuación el cardenal Bellarmino conocido como “El martillo de los Herejes”, quien no había tenido ningún problema en mandar a la hoguera a Giordano Bruno unos años antes, y las reglas del juego cambiaron.

Es falso –las cosas hay que decirlas- que la Iglesia obligara a negar a Galileo su teoría. Si ese hubiera sido el caso, Galileo hubiera ardido en la hoguera como Bruno. El clero estaba más preparado y sabía que lo que Galileo decía era cierto, pero se amparó en que no era demostrable. Galileo fue censurado, si, pero en el sentido en  que su teoría no era una verdad absoluta, sino una simple hipótesis que aún no había sido demostrada. Pero el escenario cambia en los años sucesivos y muchos de  los que habían sido ridiculizados por él ascienden en grado dentro de la estructura eclesiástica. Galileo niega que jamás se le hubiera realmente prohibido difundir sus teorías (ni él ni la iglesia rubricaron jamás nada al respecto), pero es casi un anciano y está enfermo. La amenaza de la tortura y la cadena perpetua sólo le dejan una salida: Abjurar. Galileo terminó sus días ciego dictando sus últimas obras a sus escasas visitas bajo arresto domiciliario.

404px-Sidereus_Nuncius_1610.GalileoEs importante tener en mente  que a día de hoy, Siglo XXI, la iglesia mantiene su inocencia e insiste en que Galileo les “debía obediencia”. Incluso el papa actual ha hecho encaje de bolillos para no pedir perdón. De hecho la Universidad de “La Sapienza”de Roma, la mayor universidad de Europa, rechazó la visita del Papa por su postura en contra de Galileo.

Galileo es aún la bestia negra del clero. Pero no pueden evitar que si hoy, día de su cumpleaños, levantan la vista hacia el firmamento verán cómo los satélites galileanos giran en torno a Júpiter y caen piedras sobre Ucrania demostrando que el Universo no es perfecto. Por cierto: el mencionado Padre Apelles, terminó por asumir las teorías de Galileo.

Written by aitztv

15 febrero, 2013 at 15:57