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El astronauta…

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astronauta-¡Blip!

-Odio ese sonido. Me machaca los oídos.Odio todo lo que está a mi alrededor. No quiero estar cómodo, quiero que algo falle, necesito un motivo para tomar decisiones…

-¡Blip!

Sí, lo sé. Todo está activo y funcionando. Me lo has repetido un millón de veces. Estoy harto de tus estúpidas advertencias y de tus lucecitas de colores¿Por qué demonios eres tan eficiente?

-¡Blip!

¡Déjame en paz! Quiero dormir. Estoy muy cansado…

 

Una desgracia. Que un traje que costaba millones fuera a fallar en el sistema de desconexión de las alarmas sonoras era casi una ironía del destino. Los ingenieros dirían: “Es lo único que ha fallado, no es tan importante”. Se equivocaban. Ese sonido perfecto,a intervalos perfectos, indicando lo perfecto que estaba todo, era una tortura.

-”Una tortura perfecta” -pensó con las últimas gotas de ironía que aún le quedaban.

No iba a conseguir dormir. No estaba cansado, era imposible. Pasaba más de la mitad del día castigado en una especie de duermevela interrumpida a intervalos regulares por las malditas alarmas. Hacía unas veinte horas que se había producido el fallo.

Había polarizado su visor para no ver nada. El espacio estrellado ya no le causaba ninguna emoción, ni tan siquiera ese vértigo tan característico de saber que estás colgado de ningún sitio. Se le había quedado pequeño el universo.

En esos estados de semi vigilia se repetía a menudo el momento de su separación de su vehículo. Una estupidez. En cada una de las repeticiones encontraba una solución distinta al problema. Había repasado la acción tantas veces que estaba seguro de haber hecho lo único que le podría alejar de la nave. Bien: era tarde para todo eso.

Por fortuna vestía el traje definitivo. En el mismo instante en que se había producido el percance que le había separado del módulo de operaciones, todos los dispositivos de había puesto en modo de supervivencia. Una radio baliza comenzó a emitir su posición en todas las frecuencias conocidas. Los sistemas habían extrapolado su trayectoria y daban datos de su dirección y velocidad. Se había desplegado a su espalda una enorme vela foto voltaica que captaba hasta el último rayo de luz y lo convertía en energía para su soporte vital. Todo tan efectivo como inútil. No había nadie para acudir en su ayuda.

Los ingenieros habían previsto todo. El sistema recuperaba cada molécula de agua exhalada, sudada o excretada por su cuerpo, a la que añadía un compuesto nutritivo que podría mantenerle vivo durante muchas semanas. De igual manera regulaba la mezcla de gases que respiraba, para llevarle a un estado catatónico, de modo que mantuviera una línea de bajo consumo de aire. El traje podía, por decirlo de una forma clara, matarlo y resucitarlo cuantas veces hiciera falta. Pero el gran logro de los ingenieros era haberse adelantado a las reacciones del astronauta:

 

“El cincuenta por ciento de los astronautas en condiciones críticas, entraron en crisis de pánico: Al igual que ocurre con los buzos, en esas circunstancias tienden a desprenderse del equipo, aun a sabiendas de que es ese equipo el que les mantiene con vida. Pues bien -habían anunciado triunfales-, este nuevo traje se anticipa a esas reacciones, evitando de forma activa que el astronauta pueda desprenderse de él, inutilizar algún elemento crítico del soporte vital o cometer errores de nefastas consecuencias. En resumen: mantendrá vivo al astronauta aun en contra de su voluntad…”

 

Era cierto. Llevaba diez semanas flotando en el vacío, y el traje le mantenía vivo… en contra de su voluntad.

 

-¡Blip!

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Written by aitztv

30 junio, 2015 at 15:32

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Calentólogos de barra de bar

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lamento decir esto pero tengo seria dudas de algunos que anuncian un final apocalíptico del mundo a causa de un calentamiento global. De momento lo único que se calienta por encima de sus posibilidades, como diría el gobierno, son mis meninges intentando digerir todo lo que los expertos, expertillos y expertetes nos cuentan a su manera. No creo que la acción del hombre esté siendo muy saludable para el planeta, no quiero justificar los errores cometidos en ese sentido por la humanidad: estoy seguro de que hay muchas cosas que podemos hacer para aplicar a la salud planetaria el principio de la prevención antes de entrar en el capítulo de la curación. Sin embargo no doy un duro por las gestiones del Al Gore y su cohorte de conferenciantes a 240.000 euros las charleta.  El llamado “Eco-Mesías” se está forrando porque la mayoría de nosotros somos en este tema unos auténticos palurdos que nos comemos cifras, estadísticas y palabras bonitas sin masticar; nos encanta poder decir que estuvimos en una conferencia de Al Gore sobre el medio ambiente: ¡ Es tan “cool”! Si hasta tuvo de intermediario al omnipresente Juan Verde, que le hacía juego con las espinacas del plato vegano. Nos sentimos muy ecologistas mientras Al gore medita sobre su importante misión planetaria jugando al golf con su carrito; híbrido ¡por supuesto!.

Mientras estos “ecolo-jetas” de cartón piedra meditan sobre la aportación al efecto invernadero del CO2 procedente de la flatulencia del tofu ecológico, la actividad en internet se multiplica. Cualquier membrillo con un termómetro se transforma en apóstol del calentón y publica sus impresiones, igual que hago yo, para que el mundo tenga una conciencia “holística”, palabra de moda, de su situación medioambiental. Gracias a estos calentólogos nos encontramos la web llena de palabras, palabras y más palabras, pero pocos hechos globales que avalen una catástrofe Algoriana más allá de algunos fenómenos locales; vamos, que el tema holístico se cae a cachitos. Una mirada por encima en la web nos cuenta que:

CALENTAMIENTO globalEl planeta se está calentando.

El planeta se está enfriando.

El ártico mengua.

El Ártico crece.

Las especies migran al norte por causa del cambio climático.

Las especias migran al sur por causa del cambio climático.

las especien no migran y se quedan donde ENFRIAMIENTO globalestán por causa del cambio climático.

Los glaciares crecen.

Los glaciares decrecen.

El nivel del mar sube.

El nivel del mar baja.

la capa de ozono decrece.

La capa de ozono crece.

Gráfico-nivel-del-mar-300x232la fortuna de Al Gore crece.

La fortuna de Al Gore crece (Mira, en eso todos están de acuerdo)

Puede parecer una locura, pero todo lo que está escrito ahí arriba lo podéis comprobar  con una búsqueda por internet. Encontraréis gráficos, datos, avales científicos, experiencias personales, mensajes de marcianos, apariciones marianas y restos paleo-arqueológicos de un hecho irrefutable y lo mismo para todo lo contrario que también es irrefutable. Me recuerda una conversación hace muchos años con unos ancianos que ante la pregunta de su secreto para la longevidad uno decía: “He llegado a esta edad porque he comido sea_level_2010.jpg.pagespeed.ce.f66VBaMoTLmucho queso”, mientras el otro aseguraba  que “He llegado a esta edad porque nunca he probado el queso”.

Personalmente tengo una duda seria. No se si comprarme un abrigo de piel de pecho de oveja sintética o unos gayumbos hiperventilados de plexiglás estampado. Se me plantea la duda de si me acabaré muriendo de calor o de frío: lo que esta claro es que ya no me queda la opción de morirme de viejo, como los del queso. No se si mañana al abrir la puerta de casa me encontraré el océano y me podré dedicar a la piscicultura doméstica o me comerá un oso polar jubilado que ha venido a pasar las vacaciones a Benidorm con la parienta.

AUMENTA el agujero de ozonoNo quiero banalizar el hecho de que podemos ser mejores con el planeta, es decir, mejores con los seres vivos del planeta, Pero rogaría que tampoco los calentólogos lo banalicen. Me quiero poner en la piel de un joven preparando un trabajo para clase o de alguien que se quiera formar una opinión. Es imposible llegar a una conclusión porque me temo que hay intereses en que esto sea especialmente enrevesado. Intereses como los de Al Gore, eco-chorizo profesional, empresas que obtienen subvenciones por desarrollar tecnologías tan verdes como ineficientes, políticos que en vez de chaqueta se cambian de color y se vuelven “verdes” y gobiernos que DISMINUYE el agujero de ozonohábilmente desactivan la opinión pública de temas muy serios mientras los ciudadanos se embelesan tratando de escuchar cómo crece la hierba. Nos sentimos más cómplices del planeta cuantos más cubos de basura diferentes tenemos en la casa o cuando compramos un árbol de plástico en navidad. Sin embargo no nos aterra la cifra de casi dos metros cuadrados de campo de golf por españolito, consumiendo agua y recursos, desplazando especies autóctonas para disfrute de unos pocos, ente ellos Al Gore, señora y séquito.

Nuestro planeta es muy fuerte y si le damos una oportunidad se recuperará sin duda Pero si no lo hacemos seriamente no moriremos de frio, de calor o de viejos: Nos moriremos de asco.

Written by aitztv

17 febrero, 2013 at 13:11

El esquivo “Planeta X”

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canales_marte1Un cuatro de febrero la sonda estadounidense Mariner IX enviaba a la tierra las primeras fotografías en órbita.  Era la primera sonda que orbitaba con éxito otro planeta.  Aunque las sondas Mariner VI y VII habían fotografiado el planeta rojo con relativo éxito fue la número nueve la que envió fotografías claras culminando una misión que tuvo mal comienzo. En efecto: Se trataba de una misión gemela, con dos sondas independientes y trabajos paralelos, pero el Mariner VIII cayó en el océano atlántico a los pocos minutos de despegar y fue su compañera la que tuvo que realizar el trabajo de ambas. Entro en órbita marciana el 13 de noviembre, pero por razones técnicas y de la complicada climatología marciana no comenzó a enviar imágenes hasta el cuatro de febrero del año siguiente. Tras siete meses de complicado viaje, este artilugio de poco más de media tonelada de masa se insertó con éxito en la órbita de Marte.

Como cada éxito de la moderna ciencia espacial, la misión Mariner hizo avanzar los conocimientos sobre nuestro entorno y retroceder la fantasía, alejando de una patada a los posibles habitantes de otros mundos varios millones de kilómetros de la Tierra, cada vez más sola en el Universo:  Mercurio era un piedra calcinada, gangui1Venus una caldera de ácido sulfúrico y Marte, ese disco rojizo desde el que suponíamos una civilización superior nos contemplaba con la displicencia con la que se cuida a los niños pequeños no era más que otra “ maravillosa desolación”, como había definido Buzz Aldrin a la luna. Corría el año 1971 y la NASA, ebria de éxito, anunciaba que para 1983 tendría hombres en la superficie del planeta rojo. Lejos estaba aún de imaginar el mundo científico que la exploración espacial no la detendrían las dificultades técnicas ni en enorme costo de las misiones sino la falta de interés de una ciudadanía que al parecer no estaba entonces, ni probablemente ahora, culturalmente preparada para comprender la importancia de lo que se estaba logrando. El sello mágico que ligaba al hombre a su entorno más amplio se estaba resquebrajando dejando a la vista toda la miseria del espíritu de una sociedad globalmente aldeana que más allá de no querer profundizar en lo logrado atacaba sin piedad la búsqueda de nuevas fronteras. Pocos momentos en la historia ha tenido la humanidad la oportunidad de saltar hacia el futuro como aquel: pero se dejó pasar. No fue una decisión que tomara el pueblo: la tomó la masa, que es algo diferente.

Schiaparelli, notable astrónomo italiano, había observado líneas sobre la superficie de Marte que él, ignorante de lo que iba a ocurrir después, denominó canali: Con ésta palabra él se refería a accidentes naturales. La prensa angloparlante sin Percival_Lowellembargo (lo del periodismo científico es algo que falla desde hace mucho) lo tradujo como “canales” en el sentido de canales artificiales, y con esa premisa muchos de los que se lanzaron a mirar con un telescopio no tardaron en ver los mencionados canales, vegetación e incluso los atisbos de modernas ciudades desde las que, supongo, los marcianos nos ignoraban tanto como podían. El tiempo y la mejora de los equipos astronómicos demostraron que todo aquello no eran más que ilusiones ópticas producidas por las largas horas de observación y el cansancio – y el entusiasmo- de los investigadores y aficionados.

La víctima que más alto precio pagó por todo esto quizá fuera un comprometido Percival Lowell. A caballo entre dos siglos, Lowell heredó los conocimientos de Schiaparelli y los completó con sus propias aportaciones en modo de tres libros en los que estaba el germen de los “marcianos clásicos”, poseedores de una avanzada civilización que extraía el agua de los polos y a través de esos canales la transportaba hasta el ecuador marciano, auténtica huerta del planeta que nutría a la sociedad de aquel planeta. Así lo reflejó en esos tres libros – deliciosamente inocentes- en cuya defensa fue poco a poco enterrando su prestigio a medida que se sabía más sobre los planetas del sistema solar. No se trataba de novelas ni de ciencia ficción. Eran libros que pretendían divulgar ciencia.

ti108363_largeEn su intento por salvar los muebles se embarcó en una nueva aventura igual de romántica e igual de vacía de contenidos. Se hizo activo buscador del “Planeta X”. Se trataba de un planeta transneptuniano (una palabra complicada para decir que se buscaba más allá de la órbita de Neptuno): no lo encontró. Ni él ni nadie porque posiblemente no exista. Los dibujos animados, sin embargo,  llevan décadas divirtiéndonos con las aventuras de “Duck Rogers” (El pato Lucas) frente a” “Marvin El Marciano” – ese individuo alienígena  con casco de legionario romano- exigiendo cada uno para sí la propiedad del Planeta X. Por cierto que en un nuevo alarde de no enterarse, hubo quien interpretó “Planeta X” como “planeta 10º ” ignorando que la equis es una incógnita y no el ordinal de un sistema que en el mejor de los casos nunca ha contado con más de ocho elementos (cosa de la prensa “científica” de entonces).  En 1930 – Lowell había muerto 14 años antes- Tombaugh encontró Plutón. Pretendió cerrar la búsqueda del planeta X pero no fue posible. Primero, Plutón no tenía masa para significar anomalías en la órbita de Neptuno y segundo, hoy sabemos que no es un planeta. Por respeto a la memoria, -memoria científica- se creó para él la categoría de “Plutino” y dentro de ésta los “plutoides”. Quizá sea una categoría demasiado artificial, pero encierra un reconocimiento: las dos primeras letras de Plutón, la P y la L, son un guiño a las iniciales de Percival Lowell. Para que luego digan que la ciencia no tiene su corazoncito.

Written by aitztv

3 febrero, 2013 at 23:59

Christa McAuliffe

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Hoy hace 27 años del fallecimiento de Christa McAuliffe. Para la inmensa mayoría de los que estáis leyendo éstas líneas una absoluta desconocida. Es lógico. En esta segunda década del siglo XXI nacer o morir es absolutamente irrelevante. Tan pronto estamos rodeados de vida palpitado por los rincones como nos sumergimos en la muerte de cientos de personas casi sin pestañear. La muerte es, pese a todo, un mal asunto. Deja nuestras miserias al aire y tanto los ricos como los pobres huelen de la misma manera al convertirse en difuntos. La muerte siempre venía precedida por la enfermedad, el accidente o la guerra, contando ésta última como una modalidad más del crimen. No podemos controlar las dos primeras y en cuanto a la tercera se nos antoja más aterradora porque  adjunta a la extinción de la vida la condición de innecesaria: Nadie debe morir en una guerra ni atacando ni defendiéndose. Nadie debiera ser un héroe de contienda. Hay quien dice que la humanidad se encamina a la tercera guerra mundial y no es cierto porque nunca hubo una segunda guerra: fue la primera que se tomó un descanso para ser más eficiente en su misión de matar. Pero volvamos a Christa McAuliffe.

Era una profesora, una más de los muchos miles que hay en Estados Unidos y en el mundo. Licenciada en Arte impartió clases durante varios años de diferentes asignaturas. Nada apasionante. Dio clases de inglés e historia en diferentes institutos y supongo que como a todos los que hemos sido docentes alguna vez tendría su correspondiente mote: De igual modo imagino que ente todos los alumnos que pasaron por sus aulas, alguno se vio influenciado para bien (espero) por su método, fuera el que fuera. No es la vida de Christa lo que nos debe llamar la atención porque se terminó hace 27 años – hoy estaría camino de ser una anciana venerable- sino su muerte. Falleció en Florida a 16 kilómetros de altura sobre el Océano Pacífico. Sharon Christa Corrigan McAuliffe era astronauta y junto con sus seis compañeros perdió la vida a bordo del transbordador espacial “Challenger” el 28 de enero de 1986. Aunque nominalmente era la especialista de carga de la misión, ella estaba allí como profesora, como la primera profesora, la primera persona, no militar ni científica ni técnica que iba a viajar al espacio. En una misión humilde en cuanto a distancia, prácticamente en el patio trasero del planeta que es a donde hoy por hoy llegan las misiones tripuladas, Christa era la primera embajadora del saber del hombre. No volaba preocupada de tuercas y tornillos: no le importaban las complicadas operaciones que tendría que realizar el comandante para poner en órbita los dos satélites que transportaban. Ella iba a poner en marcha un programa bautizado TISP “Teacher in Space Project “.

73 segundos duró el sueño: La rutina de lanzar una nave tras otra al espacio hizo pensar que aquello era fácil y no lo era. Una junta, de esas que la NASA reutilizaba una y otra vez,  falló (alguien había advertido el problema pero no fue escuchado), el combustible se incendió, los depósitos se desintegraron y aquella incipiente aventura del saber se precipito desde 16 kilómetros de altura con sus tripulantes posiblemente vivos. No me puedo imaginar el horror de esos segundos finales. Con ellos cayo al mar un octavo tripulante: el saber.

Unos años después, en 2003, el Atlantis y sus 7 tripulantes se desintegraron en la reentrada en la atmósfera. A ellos habría que sumar a Chaffee, White y Grissom que se carbonizaron en el Apolo I durante un entrenamiento, a Valentin Bondarenko que tuvo la mala suerte se sobrevivir y falleció en el hospital a consecuencia de las quemaduras, A Komarov que se estrelló con la Soyuz 1 cuando no se abrió el paracaídas, a Dobrovolsky, Patsayev y Vólkov que se asfixiaron en la Soyuz 11 por un escape de aire, a Laika y los otros siete perros que murieron en los primeros intentos y –supongo- que a cientos de animales de todo tipo…

La pregunta es ¿Ha merecido la pena? Creo que si se lo preguntáramos a cada uno de ellos no dudaría un instante en decir que si. Si nadie hubiera seguido a Colón, Elcano o Urdaneta, A Lewis y Clark, a Battuta, Livinsgton o Amundsen ¿dónde estaríamos ahora?

Hoy, En los muchos centros que educativos que llevan su nombre, se recordará a Christa McAuliffe como la primera persona que quiso llevar la educación a “Un lugar jamás visitado por el hombre”*.

*”Where No Man Has Gone Before” fue el título de primer episodio de Star Trek TOS (segundo en realidad) y una frase que ya ha pasado a la cultura popular.

Written by aitztv

28 enero, 2013 at 2:00

Publicado en Ciencia, Historia

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